El panorama no podía ser más exacto. Si durante las semanas pasadas el tema de conversación en la oficina era el de la Ley contra el Racismo y toda forma de Discriminación, en ésta sólo se habla de una cosa: del proyecto de reformas al Código Penal para la Protección Legal de Niñas, Niños y Adolescentes. Nada sería eso, si acaso el debate público dejara de concentrarse en un artículo, como ha ocurrido con aquella ley y ahora, sin haber aprendido la lección, no se redujera a otro, único y solitario, el polémico número 15.
Antes, en efecto, la población se topó mañana, tarde y noche con los ubicuos artículos 16 y 23. Ahora, la moda es el 15. Los tres, de suma importancia, sin duda con merecimientos suficientes como para prestarles una esmerada atención; pero esto no exime de culpa a los medios de comunicación, que antes aun de informar con precisión se han apresurado en desatar la polémica.
Uno de los problemas más severos que se advierte en la discusión abierta al público desde que el presidente de la Cámara Baja, Héctor Arce, presentó el proyecto de ley para reformar el Código Penal es, precisamente, el de la desinformación. Se opina con pasmosa ligereza sin conocer qué dice el artículo en cuestión y, mucho menos, la ley en su integridad. Por lo demás, la revisión del Código para velar por los niños y adolescentes agredidos sexualmente es una tarea que se retoma ahora después de haber sido relegada por los anteriores congresistas.
El conflicto, al parecer, está en nuestra sociedad, comenzando por la clase política, pasando por los medios y terminando con el ciudadano común. Falta madurez para abordar todo lo relacionado con el sexo.
El artículo 15 establece de entrada una condena de entre 20 y 25 años de prisión para quienes tengan relaciones sexuales con menores de 14 años. Y luego: «quedan exentas de esta sanción las relaciones consensuadas entre adolescentes mayores de 12 años, siempre que no exista diferencia de edad mayor de un año entre ambos y no se haya producido violencia ni intimidación».
Preguntas para seguir debatiendo: Esa redacción, que ahora entra en revisión, ¿autoriza, consiente, incentiva a los niños de 12 años a tener relaciones sexuales? ¿Se puede hablar de libertad o libertinaje sexual a partir de ese texto? La mesa está servida para continuar con la discusión y mejorar el proyecto de ley entre la mayor cantidad de sectores posible.






