Entre los resultados que ha dejado la reciente Conferencia de Ministros de las Américas está, en el análisis del Vicepresidente del Estado, la necesidad de sentar las bases para una doctrina militar latinoamericana, que excluya a EEUU y Canadá por pertenecer a una realidad ajena a la del resto del continente americano.
En efecto, hasta hace poco, en muchos países latinoamericanos, la doctrina de seguridad que se enseñaba y practicaba provenía de las escuelas militares de EEUU, y el efecto es claro, pues ese país siempre se ha quedado con la parte del león en materia de seguridad y defensa, incluyendo presencia de sus tropas en el resto del continente.
El Vicepresidente ha convocado a los ministros de defensa de América (el estadounidense participó sólo de la primera jornada de la Conferencia que los reunió en Santa Cruz) a «tener la audacia» de pensar en «estructuras propias», para crear una doctrina y su correspondiente escuela militar. Entre los beneficios, ha señalado García Linera, se tendrá una mejor capacidad para luchar contra el narcotráfico.
En el marco de los discursos integradores y descolonizadores, la propuesta del Vicepresidente es acertada; sin embargo, en todo esto no debe perderse de vista que, según la Constitución, Bolivia es un país pacifista.






