Bolivia entera sabe que la ciudad de La Paz, por su composición espacial, nació con un mal congénito: el endemoniado tráfico vehicular. Cualquiera que llega desde otra parte del país o incluso del exterior manifiesta su admiración por los conductores paceños y hasta se refieren a ellos como «valientes»: por lo osados o por pacientes (los menos).
Precisamente, cuando la paciencia llegaba a límites insostenibles, la gestión municipal del MSM inauguró los Trillizos, una suerte de bisagra para el eterno problema de la congestión vehicular. De aquí en más, de ellos, del éxito o del fracaso de los objetivos planteados para estos puentes, dependerán las decisiones que se tomen en esta materia en el desordenado centro político del país.
Trillizos pueden nacer puentes, pero también niños que tienen como padrinos a autoridades, políticamente hablando, en inmejorable coincidencia temporal; casualidades… curiosidades de la política nacional. Que el padrinazgo del Alcalde y de la presidenta del Concejo Municipal sea para bendición de esos bebés en tiempos complicados como éste para la crianza de tres hijos en uno.
Un verdadero parto ha sido éste. Desde su concepción, los Trillizos, los puentes, estuvieron rodeados de polémica, si no por observaciones técnicas, por razones político-partidarias. Soportaron un insólito bloqueo de la Policía Militar que, con respaldo del Ministerio de Defensa, demandaban la construcción de aulas. ¡Y hasta por sus nombres, como en toda familia, hubo pelea! La Razón preguntó en su web si la gente estaba de acuerdo con las denominaciones Independencia, Unión y Libertad. Ganó el No con 60,24% contra 39,76%. Importa, sobre todo, la garantía de seguridad y durabilidad que la Alcaldía buscó y consiguió, finalmente, con la prueba de carga dinámica de las estructuras.
La fisonomía de la ciudad ha cambiado con el nacimiento de los Trillizos. Ojalá tan vistoso cambio se traduzca en política eficiente con el fluido traslado de la población entre las laderas este y oeste. De la tragedia de los obreros fallecidos en plena construcción a la bienaventuranza de las parejas de recién casados en busca de suerte, todo coronado con la danza típica como fiesta inaugural… ¡cuánto han costado estos Trillizos!, hijos de una ciudad difícil pero pujante y moderna a su estilo.
Valores que la gestión municipal, gracias a la continuidad, logra conciliar y encaminar.






