Lanochecomounala, de Máximo Pacheco, está ya en las librerías, justo ahora, en tiempos previos de Navidad, a la espera de que los lectores se regalen una lectura sin duda importante, pues es la ganadora del Premio Nacional de Novela.
La obra es la décimo segunda de las premiadas con el galardón mejor dotado del país. El más importante en materia de literatura, hay que añadir, y que este año recibió casi una cincuentena de trabajos de los más distintos rincones de Bolivia. El jurado se decidió por la novela de Pacheco, un autor chuquisaqueño que ha hecho de la escritura una pasión, un rito, una responsabilidad.
La fiesta es el centro de Lanochecomounala. El tema ayuda a salvar tiempos para acercarse a los primeros tiempos de la Colonia, donde comenzaron a descubrirse la visión andina y la visión hispánica. Qué más de esencial puede ofrecer una obra que se adentra en una de las realidades más intensas del país, hoy, en esta Bolivia mestiza.
Pero, hay que leer a Pacheco. Hay que conocerlo, explorarlo a través de su novela. Primerizo no es, pero, por esas características que tiene nuestro país, apenas se conocen sus otros escritos. Santillana edita la obra, como ha hecho con las 11 precedentes y que, igualmente, están en las estanterías con sus universos al alcance del lector.






