Primero fue en el fútbol. Bolivia festejaba su primer título mundial con la coronación de la selección sub-15 en la novel versión de los Juegos Olímpicos Juveniles de Singapur.
Mayúscula fue la decepción cuando salieron a la luz denuncias sobre una supuesta alteración en la edad de varios seleccionados albiverdes. Si bien las acusaciones terminaron por diluirse, como en otros casos, entre la población quedó un sabor amargo ante la contundencia de las sospechas y de los antecedentes.
Ahora le tocó el turno a las pasarelas. Se dice que Olivia Pinheiro, Miss Bolivia, puede ser excluida del principal certamen de belleza por superar la edad máxima permitida: 27 años cumplidos hasta el 1 de febrero. Cuando fue coronada el 2010, Pinheiro declaró tener 24 años. El cotejo de registros y de concursos anteriores confirmó la diferencia.
Si bien esta nueva ‘mentira’ no resulta tan dramática (otra hubiera sido la historia si nuestra representante hubiese sido elegida Miss Universo) pone en evidencia una preocupante realidad: muchos sectores organizados no sienten ningún escrúpulo en manipular la verdad con tal de obtener réditos. Lo peor es que se trata de instituciones representativas de la sociedad, banderas bolivianas que sirven de ejemplo a las nuevas generaciones… Y después lamentamos nuestra «suerte» de coleros.






