En efecto, el hecho de que en enero el cambio en el gabinete tampoco fue tan amplio como para hablar de una «crisis» permite suponer que hay una suerte de «cambio planificado» de jugadores en el equipo ministerial, pues de otro modo la decisión podría parecer inapropiada en momentos de desabastecimiento agudo de algunos productos de la canasta familiar, por un lado, y desastres naturales causados por las inundaciones estacionales, por el otro, que ciertamente merecen atención prioritaria del Ejecutivo.
Las ministras que dejaron el gabinete son Zulma Yugar, cabeza de Culturas, y Carmen Trujillo, de Trabajo. La primera fue reemplazada por la ex candidata a Alcaldesa Elizabeth Salguero; el cargo de la segunda fue asignado a quien era viceministro de Trabajo Félix Rojas. Se integró al equipo en calidad de Ministro de Comunicación, el hasta entonces vocero presidencial Iván Canelas.
La nueva Ministra de Culturas tiene al frente varios retos, el más visible de ellos es el referido al patrimonio cultural e histórico, que en el occidente del país debe ser encaminado, tal y como lo demuestra, por ejemplo, el estado del sitio arqueológico de Tiwanaku. El menos visible, y a la vez el más complejo, tiene que ver con la creación de un país intercultural, tarea de largo plazo, sin duda, pero que debe ser claramente orientada a dar nacimiento a un verdadero pluralismo entre iguales.
El Ministro de Trabajo, por su parte, tiene dos tareas inmediatas: evitar el conflicto planteado por la COB, que definió como reivindicación una canasta familiar de más de Bs 8.000 al mes, muy lejos del actual salario mínimo, y consensuar con todos los sectores sociales una nueva ley para los trabajadores.
Finalmente, el Ministro de Comunicación es quien parece haber recibido la mayor carga, pues debe crear su despacho para hacerse cargo de las tareas ejecutadas desde 2006 por la Dirección Nacional de Comunicación, gestionar los medios de comunicación estatales, así como planificar y ejecutar la gestión de imagen del Gobierno y sus autoridades. Para el efecto se ha dispuesto la creación de dos viceministerios: de Gestión Comunicacional y de Políticas Comunicacionales.
Se trata, pues, de un cambio importante, que no obstante, hay que reiterarlo, no ha sido calificado como «crisis». En todo caso, es deseable que sirva para profundizar y mejorar la gestión de lo público, que es el mejor antídoto contra el descontento social.






