En efecto, pasada la sorpresa inicial, se han ido conociendo poco a poco los detalles detrás del anuncio presidencial en su discurso del Día del Mar, y lo primero que se supo, de parte del propio Canciller, fue que Chile tenía un compromiso de ofrecer respuestas a Bolivia en esa materia. Eso explica que el Mandatario haya señalado, semanas atrás, lo mucho que le hubiera gustado recibir una propuesta «por escrito» de parte de su homólogo chileno antes del 23 de marzo.
Además, según pudo confirmar este diario, la estrategia para llevar al vecino país ante el Tribunal de La Haya, en Holanda, viene construyéndose desde 1999, y su proyectista ha revelado que todos los presidentes que gobernaron el país desde ese año conocieron su propuesta.
Por su parte, las autoridades chilenas han quedado en una situación, por decir lo menos, incómoda, ya que cuando Bolivia acuda ante La Haya se planteará la segunda demanda contra Chile, pues la primera, también por un diferendo sobre límites territoriales y soberanía marítima, fue presentada años atrás por Perú. Además de eso, ha sido ostensible el cambio en el tono del discurso luego del miércoles pasado, y el Canciller chileno incluso se atrevió a criticar la nueva Constitución Política del Estado boliviana, cosa que parecía imposible hasta hace pocos días, cuando todo eran sonrisas y promesas en torno a la agenda de 13 puntos que se discute desde hace años.
Han dicho las autoridades chilenas que la confianza entre ambas naciones se ha roto, y llamativamente los representantes de la oposición boliviana, haciendo gala de su falta de sentido de la oportunidad, les han hecho eco. En lo que han acertado los políticos opositores bolivianos ha sido en reconocer que el diálogo entre ambos países hasta ahora no había tenido ningún resultado visible. Sin embargo, cabe preguntarse si eso es atribuible únicamente a los negociadores bolivianos o, más bien, a la habilidad de los chilenos para darle largas al asunto.
Queda por delante un camino que es largo y probablemente difícil, y seguramente habrá que lamentar que parte de los obstáculos provengan de la propia oposición política boliviana; pero, aun así, considerando los muchos intentos bolivianos por lograr una salida propia al océano Pacífico y sus frustrantes resultados, esta nueva estrategia al menos brinda elementos para volver a abrigar esperanzas.






