Han pasado 30 años desde que se descubrió el Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH), causante del sida. Desde entonces, cerca de 30 millones de personas murieron por este virus y se calcula que actualmente existen más de 34 millones de pacientes infectados. En el sur de África, la región con las tasas más elevadas de prevalencia del VIH —con Suazilandia (25,9%), Botsuana (24,8%), Lesoto (23,6%) y Sudáfrica (17,8%)— las autoridades reconocen que cuando decidieron reaccionar con todo su potencial era demasiado tarde, pues la enfermedad ya se había generalizado. De todas maneras, se calcula que en la última década el número de casos ha disminuido en 25%, gracias a los nuevos tratamientos de prevención.
Sudáfrica, el país con más casos del mundo, luego de estos 30 años, ha llegado a comprender que además de las medidas de prevención (abstinencia sexual, el uso de condones, cuidado en el empleo de las jeringas, entre otros) resulta imprescindible realizar pruebas tempranas para revertir la pendiente ascendente de los afectados. En efecto, hasta ahora, 11,9 millones de sudafricanos ya saben si están o no infectados, y se espera evaluar a 15 millones más para finales de junio; y es que cuando de salud se trata, siempre resulta mejor y más barato prevenir que curar.






