En efecto, meses atrás, en este mismo espacio, se resaltaban tres procesos inconclusos que trascendieron los muros y el ámbito de los tribunales nacionales, poniendo en cuestión la falta de idoneidad y deficiencias del sistema judicial del país. Uno de éstos era justamente el de la pareja de franceses, que desapareció estando en Bolivia como turistas, y que se piensa fueron asesinados por Jaime Martínez, quien los invitó a una fiesta en su hacienda y desde entonces se les perdió el rastro. Asimismo, en base a los testimonios recogidos, se sospecha que la joven francesa fue abusada sexualmente por seis sujetos antes de ser asesinada.
En declaraciones a la prensa, su abogado defensor, Denis López, señaló que hasta la fecha seis fiscales han tomado el caso, pero que ninguno lo ha concluido. El último fiscal, Manuel León, asignado directamente por la Fiscalía General, retornó a La Paz porque no cuenta con los recursos necesarios para permanecer y viajar continuamente a Guayaramerín, por lo que las pesquisas han quedado paralizadas. Asimismo, frente a la deficiente labor del juez responsable del proceso, los extranjeros recurrieron al Consejo de la Judicatura, pero hasta ahora no han recibido ninguna respuesta. López también denunció que los policías, testigos e incluso él mismo fueron amedrentados por la familia del presunto asesino, que se acogió a su derecho de permanecer callado.
Por todo ello, Cécile Blanloeil y Patrick Bellanger decidieron trasladarse hasta La Paz para presionar a los tribunales, pues urge que se designe a un nuevo fiscal para concluir la investigación sobre la desaparición de su hijo Jérémie y su pareja Fannie, ya que el caso será cerrado en seis meses. Desde un inicio, Blanloeil y Bellanger contaron con el apoyo de su embajada, que consiguió interesar al canciller David Choquehuanca; quien, por su lado, logró comprometer la participación de la Fiscalía y a la propia Ministra de Justicia para la resolución del caso.
Si este proceso que ha llegado a involucrar a altas autoridades ejecutivas y judiciales, que cuenta con el aval de una de las embajadas más poderosas del planeta, y la persistencia de dos padres educados e influyentes con recursos mayores al promedio nacional no ha logrado ser resuelto, cuesta imaginar el calvario y la indignación de los miles de ciudadanos, de escasos recursos y sin influencias, que recorren diariamente los tribunales en busca de una justicia que, tal parece, casi nunca llega.






