Como cada año, las quemas en tierras agrícolas se constituyen en un problema de grandes magnitudes por su cantidad, extensión y sobre todo el efecto del humo en el medio ambiente. En el 2011, los focos de calor (cada uno de los puntos de fuego detectados por los sistemas de monitoreo de incendios) se redujeron en relación al año anterior; empero, en los últimos días, se ha registrado un incremento sorprendente del número de incendios. Santa Cruz, por poner un ejemplo, reportó que esta semana, en cuestión de 48 horas, los focos de calor pasaron de 60 a 824, siendo el noreste la región más afectada, entre Guarayos y la Chiquitanía. Mas no sólo se tiene que lamentar la expansión del fuego, sino que en días recientes el incendio en la sabana ha pegado también en la población de El Puente, en Guarayos, donde 15 viviendas ardieron, decenas de personas resultaron heridas e intoxicadas y una perdió la vida.
Hay, pues, una nueva situación de emergencia, igual que todos los años, que requiere de la pronta acción, concertada, de las autoridades nacionales, departamentales y locales. Cada año es menos tolerable que las quemas estacionales, prohibidas por ley, provoquen daños materiales y humanos, que en muchos casos son tan irreparables como los que se causa al medio ambiente.






