Los ministros de Finanzas del G-20 iniciaron ayer en México dos días de reuniones para evaluar la situación económica mundial.
En un encuentro plagado de deserciones —no asistirán a la cita el secretario del Tesoro estadounidense, Tim Geithner, o el ministro de Hacienda de Brasil, Guido Mantega,— los titulares de Finanzas de este foro de países ricos y emergentes darán especial atención a las negociaciones de Grecia con sus acreedores y a España.
Con Europa en el centro de la agenda, una fuente oficial francesa señaló que los ministros podrán “hacer un balance” de la crisis y de las medidas que se adelantan para superarla, antes de la próxima reunión del Eurogrupo el 12 de noviembre.
También “haremos un balance de la degradación de la situación a nivel mundial, para ver si algunos países que tienen márgenes de maniobra siguen dispuestos a hacer más para relanzar la actividad”, añadió el informante que pidió no ser identificado.
El ministro de Economía de España, Luis de Guindos, explicará el plan de reformas bancaria y laboral. Respecto a Grecia, se analizará sus negociaciones con sus acreedores para lograr la liberación de una nueva partida de ayuda por 31.500 millones de euros.






