Es tiempo de juntar a la familia, ampliar las sonrisas y abrazarnos en señal de paz y unión. Es tiempo de Navidad. La última semana fue vertiginosa, la cercanía de las fiestas nos hizo pensar en nosotros mismos más que en el otro.
Las calles se convirtieron en un lugar de competencia más intensa que de costumbre.
Si en algún espacio el humor de una sociedad se pone de manifiesto, es en sus calles, y en el caso particular de La Paz, también en sus mercados. En los últimos días, la fiebre de las compras de fin de año se sumó a nuestro acostumbrado caos vehicular.
Evaluar si ese desorden —al que contribuimos— fue mayor que en otros años, corresponde a cada uno. Es parte de lo que damos y tomamos de este conjunto humano al que pertenecemos.
Que esta noche, la cena en familia sea además un momento de reflexión sobre nuestros aportes al rumbo de la ciudad. Como para darle mayor significado al “Feliz Navidad”.






