La Paz avanza a paso firme en el certamen mundial que busca elegir a las siete ciudades más maravillosas del planeta. Primero quedó seleccionada en un grupo inicial de 1.200 urbes; luego superó una segunda etapa, en la que prevalecieron 300 metrópolis; y ahora, este fin de semana, pasó a la siguiente fase compuesta solamente por 77 ciudades.
A diferencia de los anteriores filtros en los que el voto de la gente, a través de internet, fue fundamental para que sus regiones continúen en carrera, en esta etapa será un jurado el que seleccione a un grupo final de 28 urbes, a partir de rasgos particulares y parámetros arquitectónicos, geográficos y culturales.
No cabe duda de que a La Paz no le faltan méritos para descollar en estas categorías. Rodeada de elevadas y coloridas montañas, con diversos pisos ecológicos, atestada de ríos e historia, un cielo inmaculado y una cultura a flor de piel que se manifiesta con centenares de entradas folklóricas, la urbe paceña es sin duda una de las más atractivas del mundo. Particularidad que, sin embargo, y más allá del concurso de marras, no está siendo aprovechada para atraer y acoger a los turistas, bolivianos y extranjeros, que de tener las condiciones y la seguridad necesarias, podrían disfrutar de una ciudad maravillosa.






