Ayer se conmemoró el Día Internacional de las Personas con Discapacidad, fecha instaurada por la ONU en 1992 para concientizar a la población sobre un principio elemental que muchas veces es vulnerado: el hecho de que las personas con alguna discapacidad tienen los mismos derechos que el resto.
Justo es reconocer que este mensaje de igualdad y respeto aún no está enraizado en gran parte de la población boliviana. Prueba de ello es la intolerancia que por ejemplo enfrentan los sordos en acciones cotidianas como comprar un producto, solicitar un trámite o subirse a un minibús. Esto debido a que hay personas que no hacen el esfuerzo por comprender el lenguaje que utilizan para comunicarse. Intolerancia que incluso desencadenó el linchamiento de un joven de 25 años en septiembre de 2012.
Su único delito fue no poder explicar su presencia a altas horas de la noche en Viacha, tras quedarse dormido en el minibús que lo transportaba hasta su hogar, en El Alto. Como se puede colegir, además de adoptar medidas para facilitar su vida, como eliminar los obstáculos que les impiden transitar, urge promover una mayor empatía en el resto de los ciudadanos a fin de que tomen conciencia sobre los problemas a los que se enfrentan las personas que tienen alguna discapacidad.






