El viernes, EEUU perdió su derecho a voto en la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura. La Directora General de la Unesco lamentó que se haya llegado a este extremo, y no sólo por las implicaciones financieras, sino sobre todo por los “valores” que comparten el país del norte y esa organización de las NNUU.
Estados Unidos, que aportaba poco más del 20% de la dotación presupuestaria de la institución, e Israel perdieron su derecho a voto por no haber pagado su contribución desde 2011 en protesta por la admisión de Palestina como Estado miembro. La Unesco aplicó así su reglamento interno, el cual estipula que todo país que, sin justificación, no esté al corriente de pago, pierde su derecho a voto.
Esa misma norma ha conducido igualmente a retirar el voto por no abonar las cuotas correspondientes a otros 11 estados: Antigua y Barbuda, Dominica, Islas Marshall, Maldivas, Malta, Micronesia, Niue, Papúa Nueva Guinea, Santo Tomé y Príncipe, Sierra Leona y Swazilandia.
La máxima autoridad de la institución destacó que la Unesco nunca ha sido tan necesaria para Estados Unidos y a la inversa, sobre todo por su “acción contra el extremismo, el racismo y la discriminación” o “la promoción de la libertad de expresión”.






