Días atrás, una familia de ocho miembros tuvo que abandonar de emergencia su hogar, ubicado en la avenida Busch, debido al derrumbe de uno de los muros aledaños a su inmueble, ocasionado por una excavación efectuada por la empresa Construcciones y Servicios en un predio contiguo para erigir un edificio.
Este nuevo episodio viene a engrosar la lista (cada vez más larga) de familias que se ven obligadas a vivir un vía crucis por la irresponsabilidad y la angurria de quienes se han dedicado al negocio de la construcción de inmuebles en los últimos años, pero sin respetar las mínimas normas de seguridad o de urbanística establecidas por la municipalidad y el sentido común. Por ejemplo, en el caso que se comenta, el talud se debió a la imprudente práctica (bastante extendida en las empresas del rubro) de remover grandes cantidades de tierra en una sola excavación (esto, para ahorrar tiempo y dinero), en lugar de excavar gradualmente, levantando muros de contención durante el proceso.
Es de lamentar que ninguna de las autoridades (ni locales ni departamentales) pueda contener esta negligencia inmobiliaria; control tanto más importante por cuanto estas prácticas atentan no solo contra el patrimonio de los ciudadanos, sino también y sobre todo ponen en riesgo su vida y su salud.






