En un intento desesperado de ganar votos de cara a la segunda vuelta presidencial y de cooptar a la derecha argentina, el ultraderechista y candidato de La Libertad Avanza (LLA), Javier Milei, pactó con la excandidata Patricia Bullrich, del partido Juntos por el Cambio (JxC), para hacer frente al peronista Sergio Massa, de Unión por la Patria (UxP).
Analistas políticos advierten que el pacto deja al borde de la ruptura al partido Propuesta Republicana (PRO), fundada por el expresidente Mauricio Macri, y a la coalición opositora compuesta también por la Unión Cívica Radical (UCR), Coalición Cívica (CC) y Encuentro Republicano Federal.
El pacto entre Milei y Bullrich se dio tras la estrepitosa derrota que tuvo la exministra de Mauricio Macri el 22 de octubre, cuando se efectuó la primera vuelta presidencial.
Según los resultados oficiales, JxC obtuvo solo el 23,83% de los votos, quedando fuera del balotaje que disputarán el próximo 19 de noviembre Massa (que obtuvo el 36,68%) y Milei (que consiguió el 29,98%).
La estocada mortal para la coalición opositora la dio Bullrich, quien, sola junto a su fórmula vicepresidencial, anunció su intención de votar por Milei.
Según los medios del vecino país, Bullrich tomó la decisión por sí sola, con la esperanza de llevarse la mayor cantidad de votos de su sector hacia el libertario, pues teme que se repita un escenario en que el peronismo corra solo, como ocurrió en 2003.
La hipocresía política se dio el 25 de octubre cuando Bullrich, en conferencia de prensa, dijo que ella y Milei “se perdonaban mutuamente” y que apoyaba totalmente al neoliberal en la segunda vuelta de las elecciones.
«Con Milei tenemos diferencias, por eso hemos competido. Sin embargo, nos encontramos ante el dilema del cambio o de la continuidad mafiosa. La mayoría eligió el cambio, nosotros lo representamos», aseveró Bullrich.
Recordemos que Milei hizo su aparición sorprendente en la política argentina dispuesto a destrozar todo político que se le pusiera en frente. Munido de una motosierra y al grito alocado de la “casta tiene miedo”, arremetió con furia contra lo que denominó la vieja política “chorra (ladrona) y asesina”.
Para él, el kirchnerismo gobernante y el macrismo de hace cuatro años eran lo peor que le pasó al vecino país, los radicales fueron “unos estafadores mentirosos”, la izquierda “zurdos de mierda” y la Bullrich una “montonera tirabombas” que en los años 70 “mató niños en un jardín de infantes”.
Cuando hablaba de Macri lo tildaba de “tibio”, el representante de un “kirchnerismo de buenos modales” que había arruinado al país como el resto de la “casta política”.
Según el medio digital La Política Online, Macri habría intentado negociar un acuerdo directamente con Milei ofreciéndole $us 15 millones para su campaña.
Milei dejó de lado, por el momento, su ofensiva permanente contra “la casta”, puesto que en su alocado delirio por ganar el balotaje necesitará de esa “casta” a la que tanto desprecia.
En un editorial, el periódico argentino La Nación se preguntaba que si nacía una nueva alianza de ultraderecha.
El citado trato incluiría la negociación de puestos en el gobierno a cambio de gobernabilidad en el Congreso, considerando que actualmente LLA no cuenta con un aparato parlamentario suficientemente grande como para gobernar en solitario, agregó el diario.
Bullrich, en cambio, es de la tesis de que hay que salir rápida y directamente a entregarle su respaldo, y luego negociar.
La Nación aseguró que el apuro de la excandidata se debe a su temor de la repetición de un escenario como el de 2003, donde Carlos Menem se bajó de la segunda vuelta y dio carta libre a Néstor Kirchner para llegar a la presidencia, iniciando una dinastía de 20 años —con una breve pausa de Macri— en el poder.
Las coaliciones no están diseñadas para vivir eternamente, viven hasta cuando a sus miembros les convengan.
Ernesto Sanz, uno de los radicales con más peso dentro de Juntos por el Cambio, fue cauto al señalar que si las partes empiezan a decidir cosas diferentes y no tienen vocación de seguir juntas, es obvio que se rompen.
En los próximos días, en filas de la derecha argentina se verán de manera cruda los pases de facturas, egos e intereses personales en la carrera hacia la Casa Rosada.
Las cartas ya están tiradas sobre la mesa, ahora es la derecha argentina quien aprobará o rechazará este maquiavélico acuerdo político en la segunda vuelta presidencial del 19 de noviembre.
Alfredo Jiménez Pereyra es periodista y analista internacional.







