La madrugada del miércoles, un deslizamiento en Obrajes causó zozobra entre los vecinos, quienes se despertaron por el estremecedor ruido que ese alud de tierra causó mientras destruía a su paso un muro de contención; tuberías de agua, gas y alcantarillado; parte de la plataforma de la calle 2 y hasta tres postes de luz eléctrica; hecho que obligó la evacuación de las casas y edificios colindantes.
Según la Subalcaladía de la zona Sur, el desgaste del terreno se debió a la acumulación de agua y a la excavación efectuada, en época de lluvias, por una empresa constructora que está edificando un edificio en aquel lugar. Este nuevo episodio viene a engrosar la lista (cada vez más larga) de familias que se ven obligadas a vivir un vía crucis por la irresponsabilidad y la angurria de quienes se han dedicado a la construcción de inmuebles en los últimos años, pero sin respetar las mínimas normas de seguridad y de urbanística establecidas por la municipalidad y el sentido común.
Urge poner un alto a esta angurria inmobiliaria, sancionando con todo el rigor de la ley a los responsables de estos derrumbes, quienes por ahorrar tiempo y dinero realizan edificaciones sin la menor consideración hacia los inmuebles aledaños; pero también y sobre todo con acciones que eviten la construcción de edificios fuera de norma.






