La calle no tiene horario y las ilegalidades que se cometen en ella, tampoco; empero, hay patrones que indican que la noche y los fines de semana es cuando la inseguridad y los excesos de los transportistas provocan el caos en las ciudades y dejan a los ciudadanos en la indefensión.
El Estado, en sus diferentes niveles cuenta con mecanismos de control para garantizar la seguridad y la protección ante actos delictivos o excesos que afecten la convivencia, esas instancias son la Policía, las intendencias municipales, las guardias municipales e incluso, en La Paz, las cebras. Vemos a los efectivos de estas instituciones en varios puntos de la ciudad durante el día, pero hay horas y días en que no aparece ninguno, y es entonces cuando los delincuentes atacan, los choferes sin escrúpulos ejercen el tan malhadado trameaje o los comerciantes toman aceras para ofrecer sus productos. ¡No hay ningún control!
Quienes aspiran a formar parte de las fuerzas y los equipos de control antes mencionados deberían tener en claro que su labor también es necesaria durante las noches y los fines de semana; a su vez las autoridades responsables de la seguridad ciudadana deberían tomar en cuenta que la delincuencia y el desorden va más allá de las “horas de oficina”, especialmente en esta época del año.






