Sin duda alguna son contadas las veces que nuestro país se llena de orgullo por las proezas de dignos representantes bolivianos dedicados al deporte y en especial del atletismo.
El triunfo conseguido por Héctor Garibay Flores en la Maratón de la Ciudad de México registró un récord histórico para esa competencia y con ello se reavivó las esperanzas por el deporte boliviano.
¿Quiénes están detrás de este logro? Con seguridad todo un equipo de preparación y acompañamiento, una familia, los amigos y posiblemente hasta algunos mecenas del deporte.
Lea también: Sanciones y ‘fair play’
Quiero referirme a una persona que a pesar de las dificultades que enfrentó a lo largo de su vida supo construir un gran proyecto que ahora empieza a cosechar los frutos que enorgullecen a todo un país. Ella es Nemia Coca Yampara, una entrenadora de gran talante y entrega hacia el deporte.
Cuando leí su historia personal me recordó una etapa de mi vida caracterizada por carencias materiales, con la diferencia de que en esa mujer orureña germinaba un verdadero espíritu de lucha y superación deportiva.
El apoyo oportuno de las instituciones públicas o privadas podría favorecer y fortalecer el camino de glorias y victorias para el deporte boliviano; sin embargo, el abandono institucional que sienten los deportistas hace que se vean tentados por mejores propuestas externas para dejar de lado la representación de la tricolor boliviana.
Bajo este panorama, ¿cuál es el rol del Estado en relación al deporte? Si bien la Constitución Política del Estado refiere que el deporte se constituye en un derecho, señala también que el Estado promoverá la práctica deportiva competitiva garantizando los medios y los recursos económicos necesarios para su efectividad.
La Ley Nacional del Deporte regula el derecho al deporte, la cultura física y la recreación deportiva, en el ámbito de la jurisdicción nacional, y dispone el interés primordial del Estado respecto al deporte competitivo y de alto rendimiento. Esta disposición vincula el apoyo a la participación en eventos oficiales de carácter internacional. Pero ¿qué ocurre con las competencias no oficiales de entrenamiento a las cuales se someten los deportistas para alcanzar una representación internacional?
Cabe considerar que la Ley 066 estableció el cobro de una Alícuota Porcentual del Impuesto a los Consumos Específicos (AP-ICE), que grava a determinadas bebidas alcohólicas y cuya recaudación es destinada a financiar proyectos de infraestructura y el desarrollo de actividades deportivas de alcance nacional. Solo como referencia, según el último dato publicado por el Ministerio de Economía y Finanzas Públicas, la recaudación de dicha medida alcanzó los Bs 27 millones en la gestión 2018.
Si bien se conoce de la ejecución de proyectos de infraestructura deportiva como la construcción de canchas deportivas, coliseos, centros de alto rendimiento deportivo, entre otros, es innegable la queja permanente de ciertos atletas por la desatención respecto al apoyo y cobertura de gastos de representación (financiamiento de pasajes, hospedaje, estadía y otros) para que puedan participar en diferentes eventos deportivos de competencia.
Parece que las normas de fomento del deporte no están respondiendo a estas necesidades latentes. Si esto es así, sería justo y necesario realizar adecuaciones normativas que faciliten y simplifiquen la tramitología administrativa para el uso recursos públicos. Por otra parte, gestionar la creación de círculos benefactores deportivos que coadyuven a fondear la participación de los deportistas para lograr mayores motivos de orgullo nacional, a diferencia de otros deportes que solo provocan bronca y desilusión, a pesar de contar con un montón de patrocinadores.
El apoyo a los deportistas evitaría que se dediquen a actividades extradeportivas (taxistas, vendedores de tortas y otros) a fin costear sus gastos en diferentes eventos en procura de conseguir marcas y plazas.
El triunfo destacado de Héctor Garibay es también una merecida victoria más para su entrenadora y todos los que están detrás de ellos, quienes demuestran que los deportistas talentosos son capaces de lograr triunfos en competencias de talla mundial, aunque irónicamente primero tengan que ganar por su cuenta y después recibir el tan pretendido apoyo de todos.
En suma, las crónicas personales de Nemia Coca, y de seguro de otros deportistas bolivianos, deberían ayudarnos a comprender que con esfuerzo, disciplina y duro trabajo es posible lograr grandes triunfos en la vida.
(*) Donald M. Mamani Flores es economista






