Por lo general, los ojos de gato son instalados en carreteras interdepartamentales, a lo largo o al costado de las vías, con el fin de separar los carriles y/o alertar a los conductores cuando éstos, ya sea por cansancio o distracción, comienzan a desviarse de las calzadas. También son ampliamente utilizados en carreteras que carecen de luz de la manera antes señalada, pues la iluminación de los faroles se ve reflejada en estos artefactos, lo que contribuye a subsanar parcialmente esta deficiencia.
Tomando en cuenta estas particularidades, se entiende que los ojos de gato no han sido diseñados para ser instalados de manera transversal en las avenidas, a fin de que se conviertan en una suerte de “rompemuelles de bajo impacto”. Sin embargo, siempre hay excepciones, entre las que se encuentran algunas de las avenidas de la ciudad de La Paz que permiten una circulación relativamente expedita a ciertas horas.
Por ejemplo, de un tiempo a esta parte, a los funcionarios municipales se les ha ocurrido colocar ojos de gato de manera transversal en la avenida Costanera, quizás con la esperanza de que los conductores reduzcan la velocidad. No obstante, ocurre todo lo contrario, pues no son pocos los que deciden acelerar para reducir el impacto de estos artefactos en sus carros, o bien hacen maniobras con la esperanza de esquivarlos. Así, las probabilidades de que se registren accidentes, lejos de disminuir, se incrementan. Por ello, sería deseable un análisis más riguroso respecto a la pertenencia de instalar o no ojos de gato de manera transversal en las avenidas.






