Cada cierto tiempo el debate sobre la cosificación de las mujeres en los eventos deportivos cobra relevancia. Y es que, a pesar de que en los últimos años se han logrado avances para combatir los abusos por cuestiones de género, prejuicios, inequidades y costumbres machistas en general, aún persisten competencias en las que las mujeres ofician como meros ornamentos que acompañan a los protagonistas. Siempre varones, tratados como héroes. Mientras las mujeres, indefectiblemente modelos de largas piernas, vestidas con licras pegadas al cuerpo para resaltar sus generosas curvas, se limitan a hacerles sombra o a entregar los premios.
Por ello, resulta encomiable el hecho de que los representantes del conglomerado Liberty Media, el nuevo dueño la Fórmula 1, hayan señalado a la prensa que están barajando la posibilidad de eliminar la presencia de modelos en los boxes desde la próxima temporada, por considerar “antiguada” a esta tradición. Como es de suponer, el anuncio ha generado tanto apoyos como detractores; entre estos últimos pilotos e incluso modelos que defienden su principal fuente de sustento, a la que califican como cualquier otro trabajo.
De todas maneras, es de esperar que esta iniciativa prospere, pues sin duda contribuiría a eliminar estereotipos estéticos que terminan afectando la salud física y mental de innumerables adolescentes y jóvenes, quienes tratan de encajar, a como dé lugar, en el molde sexista que promueven estas competencias, con dietas, ejercicios y/o costosas cirugías.






