Los informes de la ONU han señalado que desde 2022 el ejército de ocupación israelí continúa realizando sus incursiones en las ciudades de Cisjordania, que desde marzo de 2022 se han intensificado para arrestar y liquidar a los palestinos que se resisten activamente a la ocupación. Durante dicho periodo hubo más de 10 incursiones con más de 200 víctimas, entre ellas 37 niños.
El gobierno israelí continúa traduciendo su mentalidad colonial racista basada en la lógica de la fuerza y su arrogancia en una sangrienta demostración de fuerza militar contra los civiles palestinos indefensos en la Palestina ocupada, cometiendo más crímenes, asesinatos, vandalismo y destrucción de infraestructuras de todo tipo, incluyendo aquellas relacionadas con la salud, educación, vivienda, iglesias, mezquitas y cementerios. Una fuerza política y militar israelí oficial que usa una fuerza desmesurada, incluidos aviones de guerra, en un delirio de fortaleza para doblegar la voluntad de resistencia, firmeza y confrontación de un pueblo indefenso que anhela la libertad y la independencia de la ocupación israelí.
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La situación actual va acompañada de los miserables intentos israelíes de engañar a la opinión pública mundial con el fin de encubrir sus crímenes de guerra y ocultando sus ambiciones coloniales en la Cisjordania ocupada, cuya finalidad es la de crear un estado de caos y hacer estallar el conflicto para enterrar cualquier posibilidad de una solución política negociada.
Nos preguntamos: ¿Qué más necesita la comunidad internacional además de las matanzas, desplazamientos, sabotajes y destrucción en Palestina para tener el coraje y la responsabilidad de asumir sus responsabilidades para poner fin a la ocupación? ¿Cuánta sangre palestina necesita la comunidad internacional para obligar a Israel a poner fin a su ocupación? ¿Qué más necesita ver para brindar protección al pueblo palestino? ¿Qué más necesita la Corte Penal Internacional para tomar medidas contra los crímenes cometidos por la ocupación contra nuestras ciudades y aldeas, para poner fin a sus investigaciones y emitir órdenes de arresto contra los criminales y quienes están detrás de ellos?
Israel explota el argumento de la autodefensa como tapadera para violar y anexarse Cisjordania. Las reacciones internacionales ante los crímenes de la ocupación y de los colonos se mantienen en el mismo punto al que estamos acostumbrados y hasta ahora no se han apartado ni un ápice de los estereotipos tradicionales y formales; la comunidad internacional insiste en adherirse a la política de la doble moral internacional y no asumir sus responsabilidades legales y políticas frente a lo que ha sido sometido nuestro pueblo en términos de ocupación, persecución e injusticia histórica continua durante más de 75 años.
Algunos países están acostumbrados a estar en el lado equivocado de la historia y siempre brindan protección a la ocupación, proporcionándole una red de seguridad contra la rendición de cuentas y protegiéndole de las sanciones internacionales bajo la excusa de actuar “en apoyo a la seguridad de Israel y el derecho a defenderse”, sin que dichos países aclaren cuáles son los límites legales del derecho de Israel a defenderse y los límites de su seguridad, y siendo esta falta de definición lo que el Estado ocupante explota como una tapadera para desatar su maquinaria militar y sus milicias de colonos para invadir Cisjordania y anexionarla de forma gradual y no declarada con el derramamiento de más sangre palestina. No escuchamos esas posiciones en apoyo del derecho palestino a resistir la ocupación y apoyar su seguridad. Sorprende que esta posición emane de países que reivindican su adhesión a los derechos humanos y al principio de la solución de dos Estados, lo cual les obliga a revisar sus posiciones en consonancia con el derecho internacional y los valores de los que se enorgullecen.
El pueblo palestino se adhiere a sus derechos nacionales inalienables de establecer su Estado palestino independiente con Jerusalén Oriental como su capital en todo el territorio ocupado en 1967, y rechaza absoluta y claramente cualquier presencia civil o militar israelí en cualquier parte del territorio palestino ocupado en 1967. El pueblo palestino no acepta ningún plan o trato que no se ajuste a las resoluciones de legitimidad internacional y al principio de territorio por paz, tampoco acepta ningún acuerdo que no logre una paz justa, permanente y global en el Medio Oriente y que no cumpla con los derechos legítimos del pueblo palestino. Es importante que la comunidad internacional se mueva para brindar protección al pueblo palestino y para unir esfuerzos con el objetivo de encontrar un horizonte que relance negociaciones políticas serias y efectivas para resolver el conflicto sobre la base de la solución de dos Estados.
(*) Mahmoud Elalwani es embajador del Estado de Palestina en Bolivia







