Viajar desde el sur hasta el centro de la ciudad de La Paz puede demorar hasta una hora en las llamadas horas pico, un tiempo prolongado a pesar de que la distancia es apenas de 15 kilómetros. La ciudad, que proyecta una inversión de algo más de Bs 200 millones para la construcción de tres viaductos, sufre atascos de tráfico en zonas donde antes el tránsito era fluido. En muchos sitios clave hacen falta semáforos calibrados adecuadamente o agentes de tránsito que ayuden a superar los atascos.
El parque automotor en La Paz creció en 45% desde 2012, cuando existían 199.834 unidades, registro que hoy sobrepasa los 300.000 motorizados, de acuerdo con un reportaje publicado semanas atrás en La Razón. En ese informe se advierte que en muchos sitios de la urbe la velocidad del tráfico se reduce hasta en 12 kilómetros por hora, quizá un indicador más alentador que el avispado lector habrá notado durante la hora que estuvo viajando entre la zona Sur y el centro histórico de la ciudad.
Las obras viales son una necesidad urgente para la ciudad, pero también la aplicación de políticas ciudadanas que mejoren la calidad de vida. Hacen falta parqueos públicos y más viaductos que los proyectados por la Alcaldía hasta 2018, pues si se siguen los actuales patrones de crecimiento, en tres años más en la sede de gobierno estarán circulando medio millón de vehículos.
La Paz es una de las ciudades más vistosas de la región y urgen obras que correspondan con este atractivo.






