En los últimos días, los medios de comunicación del país han brindado numerosas noticias acerca de un supuesto retiro de seis Estados miembros de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), lo cual podría poner en cuestión la vocación integradora de esos países. Sin embargo, según el Canciller boliviano, la situación no es tan extrema ni el bloque está desahuciado.
En efecto, el pasado viernes, seis naciones (Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Paraguay y Perú, que representan la mitad de los Estados miembros del bloque) enviaron una carta, fechada el miércoles, al Canciller boliviano en la que informan que la Unasur ha estado acéfala bajo la presidencia pro témpore de Bolivia y que no se dan las condiciones para tomar decisiones, razón que les obliga a dejar de participar “por tiempo indefinido” en las actividades del organismo.
Refiriéndose de manera pública a la carta, pero sobre todo a los cuestionamientos que se hicieron desde los medios de comunicación, el Ministro de Relaciones Exteriores boliviano señaló que la respuesta al descontento que manifestaron los seis países antes nombrados es la reunión extraordinaria de cancilleres que Bolivia ha convocado para mayo, en la que se pretende lograr un acuerdo para nombrar al nuevo secretario ejecutivo del organismo, cargo que quedó vacante desde hace más de un año cuando el colombiano Ernesto Samper concluyó su mandato.
Agregó el jefe de la diplomacia boliviana que la Unasur funciona formalmente a través de 12 consejos ministeriales sectoriales: de defensa, de salud, electoral, energético, de ciencia y tecnología, de cultura, de desarrollo social, de economía y finanzas, de educación, de infraestructura y planeamiento, sobre el problema mundial de las drogas, y de seguridad ciudadana y justicia; y agregó la autoridad que en los próximos días se reunirá en Bolivia el Consejo de Educación, prueba de que los trabajos no se han detenido.
Sin embargo, es evidente que la situación es grave. En Chile, el Canciller de ese país explicó al diario La Tercera que el organismo “no es capaz de resolver los temas” relacionados con la región y que anualmente Chile paga una cuota de más de $us 800.000, agregando que “No podemos estar lanzando ese dinero a una institución que no funciona”. Cabe añadir que Chile y los otros cinco países críticos depositan el 83% de los fondos necesarios para el funcionamiento de la entidad, siendo Brasil el que mayores aportes hace.
Queda, pues, en entredicho, por una parte, la capacidad integradora de Unasur, que hasta hace un lustro era una referencia inevitable al hablar de las relaciones internacionales en el subcontinente; y por otra, la capacidad de gestión de la diplomacia boliviana, que se arriesga a quedar mal parada si es que el bloque se desintegra mientras el país ostenta la presidencia pro témpore.






