En los últimos 23 años, el Servicio Nacional de Áreas Protegidas (Sernap) perdió a 17 guardaparques, quienes fueron acribillados por cazadores, atropellados por madereros o devorados por animales salvajes durante su labor.
El primer deceso se registró el 8 de noviembre de 1995. Clemente Cruz, agente de conservación del Parque Nacional Amboró, en Santa Cruz, perdió la vida para salvar a un jochi que era cazado, la bala le llegó al funcionario. En su honor, el Estado declaró en esa fecha el Día Nacional del Guardaparque.
En 2010, dos guardaparques desaparecieron en San Matías, en la laguna Gaiba, en Santa Cruz. “Su lancha volcó con la marea y ya no supimos más de ellos, presumimos que fueron devorados por pirañas o animales carroñeros”, contó Lucio Vargas, presidente de la Asociación Boliviana de Agentes de Conservación (Abolac), que agrupa a los guardaparques del país.
Santos Mamani, vicepresidente de la Abolac, precisó que en 23 años se registró a 17 guardaparques muertos cuando cumplían su labor de cuidar las áreas protegidas. “Murieron a manos de depredadores, entre ellos están los dos desaparecidos en San Matías”.
Causas. Vargas detalló que la mayoría de los decesos fue por “balazos” de cazadores o atropellos con vehículos conducidos por madereros que ingresan a las reservas a talar árboles ilegalmente. Los guardaparques fueron hallados sin vida y no se pudo dar con los autores, por ello no hay denuncias. “Por cómo fueron encontrados, son esos los indicios”.
La última muerte se registró en abril de este año en el Parque Nacional Torotoro, en Potosí, cuando un guardaparque fue embestido por un “toro bravo”.
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