En palpable muestra de que sus posicionamientos son estrictamente políticos y nada tienen que ver con los aspectos técnicos y científicos de la profesión, la dirigencia del Colegio Médico de La Paz ha anunciado que enviará a cinco de sus afiliados al Tribunal de Ética de la institución. ¿Su delito? Haber participado de la reunión preparatoria de la Cumbre de Salud en La Paz.
Según explicó el presidente del ente colegiado paceño, Luis Larrea, los cinco médicos asistieron a la cita donde se discuten aspectos relacionados con la provisión de servicios que garantizan el derecho a la salud (que el Estado tiene el deber de garantizar, incluso a pesar de algunos profesionales del ramo), incumpliendo una resolución aprobada por el Consejo Médico de Bolivia, cuyos miembros evidentemente creen que no deben reunirse a discutir con personas que no son sus pares.
A su vez, los cinco galenos explicaron que asistieron en su condición de dirigentes del Sindicato de Ramas Médicas de Salud Pública (Sirmes) y por mandato de una asamblea de sus bases. “Fuimos a explicar a los delegados de la cumbre la situación crítica en la que se encuentra el sistema público y a exponer nuestro planteamiento para mejorar la infraestructura y el equipamiento y dar más ítems”, explicó uno de los médicos, quien añadió que sus planteamientos fueron incorporados en las conclusiones.
Si quedaba alguna duda sobre la nefasta actitud de la dirigencia del Colegio Médico, este caso debería disiparla, pues muestra a cabalidad que la intolerancia guía sus acciones.






