Se ha debatido acerca de nominar o no como “desastre ambiental” a lo ocurrido entre la tarde del martes y la madrugada del miércoles pasados en Alpacoma, donde una celda de aquel relleno sanitario colapsó a causa de las lluvias y provocó un derrame de al menos 20.000 litros de lixiviados y 850.000 toneladas de basura, afectando a miles de familias.
Los primeros reportes del Gobierno Municipal de Mallasa sobre la magnitud del desastre dieron cuenta de al menos 15 kilómetros cuadrados afectados por una suerte de río de basura y lixiviados que se deslizaron hacia la quebrada Alpaco y el río Achocalla, siendo oportunamente detenido con la construcción de diques, primera actividad de contingencia de la empresa responsable de la administración y operación del citado relleno sanitario.
El Alcalde de La Paz ofreció pronta información señalando que la situación estaba controlada, citando un plan de contingencia a cargo de la empresa responsable, el cual especifica actividades y trabajos a realizarse por los siguientes 179 días, hasta resolver el derrame y reconstruir la infraestructura para disponer de la basura desparramada.
Sin embargo, además de todos los problemas ambientales ya provocados, que van desde el nauseabundo olor que se disemina a muchos kilómetros a la redonda; hasta la amenaza de que los tóxicos lixiviados se filtren hasta el río Achocalla, contaminando así inmensas extensiones de tierras de cultivo que se extienden por su cauce, están los impactos sociales, pues numerosos vecindarios y comunidades de Achocalla, Mecapaca y La Paz se han declarado afectados.
Apenas producido el desastre, las juntas vecinales y la municipalidad de Achocalla cerraron el ingreso al relleno sanitario, impidiendo así el depósito de las más de 500 toneladas de basura que se recogen cada día en la sede de gobierno; razón por lo cual las calles de La Paz se han inundado de basura que no puede ser apropiadamente dispuesta, una probable fuente de más problemas sanitarios. Dirigentes vecinales y autoridades de otros municipios recordaron que los problemas asociados con el relleno de Alpacoma se arrastran desde hace mucho tiempo.
Con la declaración de alerta sanitaria por parte del Ministerio de Salud, es previsible que sean evitados muchos problemas asociados con la salud de las personas que viven en el área afectada y se pueda disponer de mejores recursos. Pero está visto que se trata de un asunto de gran magnitud, que requiere, además de prontas actividades de contención y reparación, la búsqueda de soluciones estructurales, considerando fundamentalmente que se trata de una problemática de carácter metropolitano, lo que significa que todos los gobiernos municipales de la zona de influencia del actual o de un futuro relleno sanitario deben ponerse de acuerdo, encontrar soluciones comunes y ponerlas en práctica.






