En las últimas semanas, El Alto ha mostrado dos caras en el ámbito cultural. Por un lado, la muerte de Iván Nogales nos ha obligado a mirar su obra, siendo el Compa (Comunidad de Productores de Artes) y el Teatro Trono sus pilares; y por otro lado está la dejadez de la Alcaldía alteña para con los artistas.
Primero la mala noticia. Desde febrero no existe un director oficial de Culturas en El Alto, el último que estuvo en el cargo fue Saúl Callejas. Este medio de comunicación intentó durante dos semanas conseguir una entrevista con la Alcaldesa para que explique por qué esta ausencia dura ya tanto tiempo. La autoridad delegó esta respuesta para otra dirección edil. Tras dos semanas del pedido de información, aparentemente en estos días habrá una contestación a esta inquietud.
¿Acaso no es importante este cargo y puede ser obviado? Hace un par de semanas que artistas de la urbe alteña se han contactado con La Razón para informar que no hay espacios disponibles para realizar exposiciones. Además, en el caso concreto del museo Antonio Paredes Candia existen denuncias sobre piezas valiosas que estarían siendo apiladas. Estos reclamos podrían ser resueltos precisamente por una jefatura de culturas en el ámbito local.
Por lo visto —por sus obras los conoceréis—, la cultura no les importa a las autoridades ediles. Pensando de forma políticamente incorrecta, esta cartera puede quedar acéfala y es posible arreglar el “bulto” en el camino. O, siendo políticamente pragmáticos, la cultura no trae votos y es desechable.
Ahora simplemente hallar un sitio municipal para exposiciones (no hablemos de gestión porque los milagros parece que no suben más allá de los 4.000 metros de altura sobre el nivel del mar) no es tarea sencilla.
Ironías. Precisamente El Alto es la tierra donde germinó la semilla de Nogales, con la Fundación Compa. Con esta propuesta se logró llevar obras de teatro y otras expresiones artísticas al norte del continente americano y hasta el Viejo Mundo.
El soñador paceño hizo de Satélite su hogar y falleció hace unos días, pero desde entonces no acaban los homenajes a su labor. Se le reconoce que haya entregado su casa para crear un hogar de artistas, principalmente a jóvenes en situación de calle.
Aparte. El hip hop, la literatura y la música también buscan un lugar en la sociedad alteña, queriendo hacerse espacio a codazos… Ahí está la Wayna Tambo y su apuesta particular, por ejemplo… mientras, la Alcaldía aún acomoda el “bulto” de la cultura en el camino.






