Los efectos de la pandemia provocada por el coronavirus SARS-CoV2 están reflejando la cruda realidad de la sociedad, la cual no se trasluce fácilmente en tiempos normales. El médico griego Hipócrates, quien vivió en el siglo V a.C., escribió cuáles debían ser las obligaciones de los que ejercen la medicina. En el juramento hipocrático destaca el “no llevar otro propósito que el bien y la salud de los enfermos”. Fue la base de la obligación que Hipócrates les hizo hacer a sus discípulos. Implícitamente, el compromiso hipocrático está en contra de la eutanasia.
¿Cuál es la conducta de los médicos que juraron a los principios de Hipócrates? Algunos cumplen aquel mandado de defender la vida, pero creo que una gran mayoría ha quedado atrapada en la comercialización capitalista de la salud. Después de oír algunas declaraciones de nuestros médicos que fungen como autoridades del Estado, uno queda horrorizado y hasta impaciente por saber de la actitud tomada, e incluso duda de la formación profesional que recibieron.
¿Qué declaró el ex ministro de salud Aníbal Cruz? “Yo calculo 900 pacientes para los próximos siete días, y calculo para el próximo mes, en 30 días, 9.000 pacientes. En cuatro meses calculo 48.000 pacientes y si hablamos de la tabla de decesos, en 30 días tendríamos 720 fallecidos de acuerdo con el porcentaje que estamos manejando. Lo que quiere decir que en los próximos cuatro meses tendríamos 3.840 fallecidos”.
¿Cómo interpretamos esta desafortunada declaración? La lógica de una autoridad de Estado de salud pasa por números, cálculos y proyecciones estadísticas de los muertos. ¿En qué quedó la apuesta por la vida? ¿Será común en estudios de la pandemia utilizar puros cálculos que prácticamente insensibilizan al ser humano? ¿La afirmación es una apología de la muerte? Para los médicos, somos nomás números y cifras, además de montos en dinero.
El actual ministro de salud, Marcelo Navajas, expresó: “Desde el primer día en mis declaraciones ustedes han recibido la verdad sobre la pandemia y lo que va a suceder. El momento que esta pandemia empiece a bajar es cuando el 60% o más de la población esté contaminada. A partir del 80%, 70%, vamos a decir que la hemos ganado. Y lamentablemente en ese combate y durante ese tiempo vamos a tener muchos fallecidos y vamos a tener todavía más fallecidos…”.
¿Cómo desciframos? Muy similar a la primera declaración, y al decir “lo que va a suceder” nos lleva a pensar que más que una interpretación del especialista de medicina es la versión de un nigromante que solo ve muertos. Lo más grave es decir que cuando el 60% o más de la población se contamine, vamos a derrotar a la COVID-19. Esta explicación denota una total insensibilidad y nos lleva a muchas otras interrogaciones. Por ejemplo, si la solución pasa por el contagio del 60% o más de la población, entonces ¿para qué estamos en cuarentena?
En esta lógica simplista, con contagiarnos hasta llegar al 60% y más se acabará la infección. Incluso con ese mismo razonamiento así ganaríamos tiempo frente a la pandemia y no estaríamos tantos días encerrados. ¿Para qué tanto gasto y despilfarro de dinero si la solución es contagiarnos? ¿Para qué equipar hospitales, contratar más médicos y personal de salud si la solución es contagiarnos hasta el 60% o más? Urge saber si en algún momento funcionó esa lógica de que para detener una pandemia hay que contagiarse hasta el 60% o más, porque eso autogeneraría la cura.
¿El ex ministro de salud Aníbal Cruz y el ministro Marcelo Navajas apuestan implícitamente por la eutanasia colectiva con el COVID-19? Pareciera que existe el deseo de que más gente se infecte, porque así son los resultados de sus cálculos científicos. Kamachiñanisa uka ministru tukturanakampixa. Sapxistuwa: katuñani uka usu, ukhamatwa k´umarachasiñanixa. ¿Kamsapxtasa uka ñanqha amuyutxa?
Esteban Ticona Alejo, aymara boliviano, sociólogo y antropólogo.






