Pese a sus intentos de quedar impunes, los dos principales acusados de matar a María Lindaura y su hija Miranda, en la ciudad de La Paz, ayer enfrentaron a la Justicia, que los sentenció a la pena máxima de 30 años de cárcel sin derecho a indulto.
La decisión judicial se realizó en un procedimiento de juicio abreviado, aceptado por ambos sindicados en cumplimiento de la ley.
“Gabriel Edmundo Montalvo Rodríguez y Wilfredo Santos Salazar se acogieron a procedimiento abreviado y recibieron una sentencia de 30 años por el asesinato de María Lindaura Vega y Miranda Tejada, madre e hija que fueron reportadas como desaparecidas y halladas muertas el 8 de febrero”, informó la Defensoría del Pueblo, mediante una nota institucional.
DESAPARICIÓN.
La Defensoría hizo seguimiento del caso que empezó con una denuncia por desaparición y terminó con la investigación del doble asesinato. El hallazgo de los cuerpos derrumbó a la familia de María Lindaura y Miranda, que no perdía la fe de encontrarlas con vida.
«A partir que ambas personas fueron reportadas como desaparecidas, la Defensoría del Pueblo activó sus mecanismos para dar seguimiento al caso y poniéndose a disposición de la familia. Lastimosamente madre e hija fueron halladas sin vida, y nosotros nos constituimos como veedores para garantizar que se respeten los derechos de acceso a la justicia y debido proceso», expresó el coordinador Defensorial de La Paz, Francisco Rodríguez.
Montalvo era anticresista de las víctimas y Santos, un albañil que trabajó para ellas. Ninguno de los dos asesinos ahora sentenciados eran extraños para la mamá y la joven hija, que les habían abierto las puertas de su hogar.
En este caso existe un tercer implicado, hermano del albañil, quien, se conoce, no ha expresado aún su intención de ir a juicio abreviado para una sentencia, por lo que la Justicia decidió en su contra una detención preventiva, mientras sigue la investigación.
“Sabemos que ha participado, sin embargo, de acuerdo con el artículo 20 del Código Penal, tenemos que ver el grado de responsabilidad”, afirmó el viernes el fiscal departamental de La Paz, William Alave, a los medios.
Para la Fiscalía, al menos el 90% de este caso se considera esclarecido con la sentencia de los dos principales sindicados.
De acuerdo con las investigaciones, el plan de matar a María Lindaura y su hija Miranda data de octubre de 2023. El principal autor intelectual y material es el anticresista, con quien existía de por medio una deuda de al menos $us 51.000 con las víctimas. El albañil presuntamente recibió $us 3.500 para ayudar a consumar este crimen y su hermano habría colaborado.
La autopsia reveló que ambas mujeres fueron asfixiadas por los asesinos, que luego metieron los cuerpos en yutes que subieron al vehículo de María Lindaura.
De la ciudad de La Paz, donde ocurrió el crimen, los sindicados recorrieron hasta El Alto para llegar finalmente al municipio de Viacha. Allí ocultaron los cuerpos, a las orillas de un río, donde los enterraron hábilmente.
Ambas vivían solas en la zona Sur de la ciudad de La Paz, pero siempre gentiles y queridas en su barrio y por sus amigos, no pasó mucho en que notaran su repentina y extraña desaparición.
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Desde el 4 de febrero no había rastros de ellas. Paredes y Postes fueron empapelados con sus rostros y el pedido desesperado de cualquier pista de su paradero. A la par se puso la denuncia y la Policía empezó a buscarlas.
Se reportó que el anticresista tuvo una actitud extraña desde el empiezo al desconectar presuntamente la señal de internet cuando se trataba de revisar las cámaras. Pero pese a esto las indagaciones continuaron y dieron más luces.
OPERATIVO.
Poco pasó hasta que la Policía logró dar con los principales acusados del doble asesinato. El jueves, el anticresista resultó descubierto, así como el albañil y su hermano; un operativo se desplegó y a orillas del río, en Viacha, se encontraron los cuerpos.
“No existe el crimen perfecto”, expresó el jefe de la División Homicidios de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (FELCC), mayor René Tambo.
Los intentos por salir impunes se derrumbaron para los sindicados. El ministro de Gobierno, Eduardo del Castillo, señaló que incluso habrían plasmado las huellas de ambas víctimas en papeles en blanco, presuntamente para apropiarse de sus pertenencias.
La noticia de la sentencia, a cumplirse en el penal de Chonchocoro, llegó a Cochabamba, donde hoy entierran a María y Miranda.







