Con el objetivo de controlar la salida de productos hacia países vecinos y tras la instrucción de militarizar las fronteras, el viceministro de Lucha Contra el Contrabando, Luis Velásquez, informó que cerca de 1.000 militares controlan las zonas fronterizas.
“Estamos hablando de más de 7.000 kilómetros lineales que estamos cubriendo en el territorio nacional para evitar el contrabando a la inversa”, afirmó en conferencia de prensa.
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La mayoría de éstos, según explicó el viceministro, se encuentra en la parte occidental del país, para realizar operativos en las fronteras con Perú y Chile. Estos países son hacia donde se transporta la mayoría de los productos bolivianos.
Velásquez informó que, en un último operativo, realizado el martes, se incautó 33.000 unidades de huevo con destino a Perú. Sin embargo, también se “contrabandea” otros productos, como cabezas de ganado e inclusive divisas.
Además, explicó que el Contingente militar del Comando Estratégico Operacional de Lucha Contra el Contrabando (CEO-LCC) realiza el control de las fronteras y puntos aduaneros, desde antes de la orden de militarización.
Control
El viceministro añadió que, más allá del control en las zonas cercanas a los países vecinos, también se realiza un control interno para verificar que los productos de consumo básico se comercialicen a precio justo.
Debido al incremento en los precios de la canasta familiar en el mercado interno, el presidente Luis Arce ordenó a los militares controlar las fronteras para impedir el contrabando a la inversa.
Según el Gobierno, este hecho se produce debido a que Bolivia mantiene costos muy bajos en algunos productos, los cuales son vendidos hasta al doble de precio en los países vecinos.







