Ante el anuncio de la nueva planta industrial de transformación de productos de soya del Estado boliviano, la Cámara Agropecuaria del Oriente (CAO) manifestó su preocupación de que la fábrica desmerezca la cadena productiva y a las empresas privadas. Por ello, pidió que opere en igualdad de condiciones como otras industrias aceiteras privadas.
“Ojalá entre a competir en igualdad de condiciones que las otras industrias que ya están establecidas. Es una industria del Estado que, como dije, debe entrar con las mismas reglas de juego en las cuales compiten todas las otras industrias establecidas por años y que han mantenido al sector agroalimentario con una cadena muy estable”, afirmó el presidente de la CAO, José Luis Farah, este jueves en conferencia de prensa.
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Planta
La factoría, que inició operaciones este jueves, requirió de una inversión de Bs 424 millones y se encuentra instalada en el municipio de San Julián, Santa Cruz. Apunta a producir 180 toneladas (t) de aceite crudo por día, 50 t de cascarilla también por día; 750 t por día de torta de soya y 1.000 t de procesamiento de grano de soya.
De acuerdo con Farah, esta industria reducirá la capacidad de acopio de las factorías privadas, las que de por sí apenas superaban el 50% de su capacidad.
Por ello, el presidente de la CAO reiteró una vez más en su pedido de autorización de la biotecnología para producir más en el mismo espacio de tierra. En criterio de Farah, la modificación genética de los granos permitirá que la producción aumente y que las industrias estén a más del 80% de su capacidad de acopio.
Respecto a la planta en San Julián, Farah reiteró que espera que “no entre a jugar un mal rol”, pues “estas industrias son pagadas por los más de 12 millones de bolivianos”.







