Debido a la reacción negativa del sector agropecuario y de algunos empresarios ante la reciente inauguración de la planta de transformación de subproductos de soya, ubicada en San Julián, Santa Cruz, el Gobierno informó que la factoría ofrecerá servicios de refinación de aceite a pequeñas y medianas industrias privadas.
“Vamos a prestar ese servicio de refinación del aceite crudo que procesan otras industrias pequeñas o medianas, y así complementar su trabajo para producir aceite comestible y generar valor agregado. Va a haber aceite más barato”, señaló el ministro de Desarrollo Productivo y Economía Plural, Néstor Huanca, durante una conferencia de prensa.
Puede leer: Nueva industria de la soya cubrirá el 76% del consumo nacional de aceite comestible
Planta
De acuerdo con la autoridad, de las 43 industrias que trabajan con el grano de soya en el país, solo cinco producen aceite comestible. Por ello, con el servicio de refinación prestado, se espera que empresas más modestas también puedan producir aceite refinado y doblar la oferta.
Esta planta industrial, cuya construcción demandó una inversión de Bs 424,4 millones, procesará anualmente unas 330.000 toneladas de grano de soya, generando 244.200 toneladas de torta de soya, 16.500 toneladas de cascarilla de soya y 57.750 toneladas de aceite crudo.
El ministro destacó que el componente de refinación tendrá la capacidad de producir 62.040 toneladas métricas de aceite comestible al año, equivalentes a 67,3 millones de litros. Esto cubrirá el 76% del consumo anual de aceite en Bolivia, con impacto directo en la canasta familiar.
“La implementación de esta planta va a generar un impacto económico y social significativo, permitiendo mayor oferta de producto y mejores precios para las familias bolivianas”, afirmó.
Privadas
Huanca criticó las declaraciones de algunos empresarios privados y del sector agropecuario, quienes consideraron que la planta será un fracaso, debido a que no tiene un estudio de fondo, “descalificando el esfuerzo del Gobierno”.
“Lamentamos esas aseveraciones. Nosotros pensamos en el pueblo más humilde, no pensamos como algunos empresarios que se han vuelto millonarios adjudicándose estas empresas”, protestó. Y señaló que se intenta despertar una “preocupación política” en la población.
“Algunos que acumulan ganancias a espaldas del pueblo, ciertamente van a sentirse preocupados. Pero hay también empresarios serios, que piensan en las familias bolivianas. Con ellos se va a complementar esta industria”, añadió.
El ministro reiteró que el objetivo no es competir con el sector privado, sino brindar productos esenciales de la canasta familiar a precios justos.







