El gerente de la Empresa Minera Corocoro, Germán Elías, denunció que personal de la ONG CEADES invadió ayer terrenos de la planta hidrometalúrgica de cobre y se dio a la fuga tras ser sorprendido.
Según un boletín de prensa de la Corporación Minera de Bolivia (Comibol), el hecho ocurrió en las proximidades de la planta de operaciones y del dique en construcción. El comunicado añade que la empresa no recibió ninguna solicitud de ingreso a la zona por parte de CEADES (Colectivo de Estudios Aplicados al Desarrollo Social), organización no gubernamental (ONG) vinculada a Diakonía.
Elías explicó que el personal de seguridad de la firma estatal intentó tomar contacto con los personeros de CEADES al sorprenderlos, pero que los mismos fugaron a bordo de un jeep blanco por un camino vecinal.
El gerente señaló que supo, por publicaciones de prensa, que Adriana Soto —funcionaria de CEADES— lideró la invasión a la planta, considerada por la empresa como una violación del perímetro y las normas de seguridad de la misma.
A decir de Elías, Soto presentó una denuncia falsa en la que atribuye agresiones inexistentes a los trabajadores de Corocoro.
El boletín menciona que lo ocurrido puso en alerta al personal técnico de la planta y a las autoridades originarias de la población de Corocoro (La Paz). Elías denunció el lunes que el dirigente del Conamaq, Rafael Quispe, saboteó por algunas horas la producción de cobre mediante la obstrucción del ducto de agua potable que alimenta la planta hidrometalúrgica.
«La amenaza de Quispe se cumplió a la medianoche del domingo 8. Hemos tratado de rehabilitar el servicio sin poder hacerlo hasta las cuatro de la madrugada del lunes», precisó. Quispe afirma que la actividad minera contamina el lugar.
