El gerente nacional de Industrialización de Recursos Evaporíticos de la Comibol, Luis Albero Echazú, reveló ayer que «ninguna» de las propuestas presentadas por las empresas extranjeras interesados en explotar el litio del salar de Uyuni tenía asegurado el financiamiento para este proyecto.
La autoridad dijo que «en ningún caso» es evidente que «alguna de esas empresas (extranjeras) hubiera garantizado financiamiento» para la explotación y posterior industrialización del litio boliviano.
Las empresas que presentaron sus propuestas a la administración del presidente Evo Morales Ayma para ser socios en la explotación del litio del salar de Uyuni son la coreana LG, las japonesas Sumitomo y Mitsubishi, y la francesa Bolloré.
Echazú dijo también que todos los planteamientos se centraban en la fase extractiva y que las empresas interesadas en su explotación querían tomar el «control» de las salmueras del salar de Uyuni. «Casi todos planteaban concentrarse en la extracción primero y dejar la industrialización bastante más lejos».
El ejecutivo de la Comibol fue enfático al señalar que ninguna de las propuestas satisfizo la estrategia del Gobierno boliviano, por lo que se avanzó rápidamente en la elaboración de un diseño ingenieril que permita producir carbonato de litio con tecnología propia.
Asimismo, Echazú dijo que el Ejecutivo está abierto a asociaciones con empresas y países extranjeros para producir baterías y otros productos de mayor valor agregado. Sostuvo que el acuerdo con Irán para la industrialización y producción de baterías de litio no impide a otras empresas venir y plantear emprendimientos de esta naturaleza. «Hay una serie de posibilidades de hacer baterías de litio, no sólo una».
Echazú reiteró que están abiertas las posibilidades para hacer alianzas con empresas que tienen «tecnología madura en baterías», para hacer asociaciones donde «el Estado boliviano tenga el control del salar» y sea a la vez socio mayoritario. «Entonces no es evidente que hayamos cortado el paso a intentos de industrialización», aseguró el ejecutivo.
El 27 de octubre, el embajador de Francia en Bolivia, Antoine Grassin, dijo a La Razón que su país siente una «pequeña decepción» por la decisión del Gobierno boliviano de no tener socios en la producción de carbonato de litio en el salar de Uyuni.
$us 375 MM por el litio y el potasio
Ingresos
En la segunda fase de la producción de carbonato de litio y cloruro de potasio el Estado boliviano recibirá $us 375 millones por año.
Inicio
En la primera fase del proyecto los ingresos serán de $us 6,2 millones.
Irán quiere iniciar con medicina nuclear
La autoridades iraníes propusieron a sus pares bolivianos avanzar primero en el uso de la energía nuclear con fines medicinales antes de generar energía eléctrica utilizando esta tecnología, informó ayer el ministro de Economía y Finanzas Públicas, Luis Arce Catacora.
«Nosotros no entendemos del uso de la energía nuclear para fines de salud y ellos nos han propuesto que avancemos en esta primera línea y posteriormente en el tema de energía eléctrica con este tipo de planta», precisó.
Arce dijo que los acuerdos suscritos entre ambos países establecen el envío de científicos bolivianos a la República Islámica de Irán para que puedan ver in situ todo el avance que tuvo este país en materia de energía nuclear.
«Lo que a nosotros nos ha llamado la atención es el tema de salud, el tratamiento de enfermedades con energía nuclear que para nosotros es impensable, pero viendo el avance científico (de los iraníes) nos hace pensar que el país puede beneficiarse», precisó.
La medicina nuclear es una especialidad de la medicina actual. En medicina nuclear se utilizan radiotrazadores o radiofármacos, que están formados por un fármaco transportador y un isótopo radiactivo. Estos radiofármacos se aplican dentro del organismo humano por diversas vías (la más utilizada es la vía intravenosa). Una vez que el radiofármaco está dentro del organismo, se distribuye por diversos órganos.
