Para el ex ministro de Salud Guillermo Cuentas, la reestructuración de la Caja Nacional de Salud también pasa por replantear el «modelo de gestión» de la misma y la visión que de la salud en general tiene el Estado boliviano.
Existen cuatro grandes modelos para el financiamiento del seguro de salud, señala Cuentas.
Por un lado, está el modelo que actualmente tiene vigencia en el país: el que sostiene al seguro con el aporte por cada trabajador afiliado a la Caja (aporte patronal en el caso boliviano).
En segundo lugar, se tiene al seguro financiado a base de netamente los impuestos que pagan los contribuyentes: es el caso del Seguro Universal Materno Infantil (SUMI), el que es financiado por la coparticipación tributaria de las alcaldías del país.
Luego se encuentra el seguro sostenido enteramente por el Estado; aquí el caso paradigmático es el sistema cubano. Y, como una cuarta variante, se halla el seguro privado, que es cuando el ciudadano paga directamente este servicio a determinada empresa.
Hoy en Bolivia coexisten sobre todo los dos primeros tipos: el seguro por aporte del trabajador y el basado en los impuestos.
