Fitch Ratings, la menos estadounidense de las tres grandes agencias calificadoras de deuda, confirmó el martes que, en su opinión, Estados Unidos (EEUU) sigue siendo solvente y le mantuvo su nota AAA, la mejor posible.
La agencia tomó una decisión contraria a la de su rival, Standard & Poor’s (S&P), que degradó a AA+ la nota de la deuda de Estados Unidos a principios de mes, provocando el caos en los mercados financieros. Mientras que S&P considera la posibilidad de una nueva degradación de la nota del país, Fitch declaró que no piensa modificar su calificación en el mediano plazo.
Para Fitch, «los pilares claves de la excepcional capacidad de pago estadounidense permanecen intactos: su papel de pivot en el sistema financiero global y la flexibilidad, diversidad y riqueza económica que proporcionan sus bases de ingreso».
El Departamento del Tesoro estadounidense reaccionó a la decisión de Fitch, estimando que la nota de solvencia financiera máxima es merecida, pero advirtió «hasta qué punto es importante que el Congreso tome medidas adicionales para atacar los desafíos que plantea nuestra situación presupuestaria a largo plazo».
Fitch estimó que la primera potencia mundial es capaz de reaccionar a las crisis gracias a la flexibilidad de su política monetaria así como de sus tasas de cambio, y que el país recuperará el ritmo y que su crecimiento podrá superar su promedio de largo plazo antes de estabilizarse en más de 2,25% anual.
La tercera agencia calificadora más importante, Moody’s, indicó el 7 de agosto que mantiene su calificación de AAA para Estados Unidos, pero que no excluye la posibilidad de degradar la nota.
