La recuperación de la economía europea se ralentizó en el segundo trimestre, después de los esperanzadores datos de los meses precedentes, lastrada por las consecuencias de la crisis de la deuda y el frenazo de la actividad registrado en Alemania y Francia.
Tras crecer un 0,8% entre enero y marzo, el Producto Interior Bruto (PIB) de la zona euro y del conjunto de la Unión Europea aumentó únicamente un 0,2% entre abril y junio.
Las estimaciones adelantadas por Eurostat, la oficina estadística europea, muestran una ralentización en la mayor parte de los países, pero el parón es especialmente evidente en Alemania y Francia, las dos principales economías del euro.
La germana, con previsiones de crecimiento en torno al 0,5%, se quedó en el segundo trimestre en un 0,1%, el dato más bajo desde comienzos del 2009, cuando las repercusiones de la crisis financiera y económica internacional alcanzaron su punto más álgido en el país.
Tres meses antes, la locomotora económica del continente crecía un 1,3% con respecto al trimestre anterior, un dato que dio pie al optimismo de muchas analistas.
Francia se estancó en el segundo trimestre y no creció, tras haberlo hecho casi un punto porcentual en el arranque del año. Precisamente, los dos países buscan un frente común para gestionar la crisis en la zona euro.
