La declaración de la bancarrota de Detroit, conocida como “Motor City” por ser el centro del sector del automóvil de EEUU desde hace más de un siglo, no afectará a los tres grandes fabricantes estadounidenses, General Motors, Ford y el Grupo Chrysler.
En las últimas horas los tres fabricantes han emitido comunicados en los que, además de expresar su apoyo a la ciudad que los acoge, han dejado claro que la quiebra de Detroit, que posee una deuda de $us 15.000 millones, no afectará a sus operaciones.
“GM ha valorado las potenciales implicaciones de la bancarrota de Detroit y no anticipamos ningún impacto a nuestras operaciones diarias o perspectivas de negocio”, dijo General Motors. “Sin embargo, nuestros primeros pensamientos son para nuestros vecinos de toda la ciudad”. Ford y el Grupo Chrysler se expresaron en términos similares.
“Creemos que un Detroit fuerte es crítico para un Michigan fuerte y nuestro sector. La ciudad tiene un difícil trabajo por delante y somos optimistas que los líderes gubernamentales tendrán éxito en fortalecer la comunidad”, dijo Ford.
Por su parte, Chrysler aseguró: “Creemos en la ciudad de Detroit y su gente. No sólo seguimos invirtiendo en la urbe y sus residentes al añadir nuestra presencia a Detroit, también estamos comprometidos a jugar un papel positivo en su revitalización”.
Lo que resulta paradójico es que aunque la vida de Detroit está íntimamente ligada al mundo del automóvil y su declive es en parte consecuencia de la crisis de los fabricantes estadounidenses, “Motor City” no parece que se haya beneficiado del buen momento por el que atraviesan GM, Ford y el Grupo Chrysler.
