El sistema informático B-Sisa de la ANH no controla el contrabando de combustible porque esa tarea le corresponde a otras instancias, aseguró su director, Gary Medrano, quien dijo que la función de esta entidad es la de registrar la compra y venta en cada gasolinera.
Medrano aclaró esta situación ante la insistencia de los medios de comunicación sobre la fuga del combustible hacia países vecinos.
“Lo que permite el B-Sisa es saber la acumulación (de combustible)”, pero no sabemos a dónde se va esa acumulación, “si se va al contrabando o si se va a actividades ilícitas dentro el territorio nacional”, explicó.
La Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH) señala en su página web que el objetivo principal del B-Sisa es ser el método de regulación, supervisión, control y fiscalización de la comercialización de carburantes “capaz de generar la información necesaria” para “evitar” el mal uso y las actividades ilícitas que se puedan dar.
Registro. “Lo que detecta el B-Sisa son bolsones estadísticos y después eso nos sirve para tomar decisiones, antes no había eso, antes las decisiones las tomábamos a ciegas, ahora ya las tomamos en base a datos que existen para controlar”, recalcó la autoridad.
Es decir, cuando un conductor acude a una estación de servicio para comprar combustible, el B-Sisa registra quién compró, a qué hora, qué cantidad, qué tipo de vehículo y dónde compró, pero no a dónde va ese combustible, precisó Medrano en entrevista con este diario el pasado martes.
“Ahora sabemos quiénes compran una o dos veces al día y quiénes acumulan más de cinco veces, que eso ya es raro, pero todo eso ya lo tenemos registrado y eso es lo que nos facilita el B-Sisa”, precisó el director ejecutivo.
Indicó que esa información se envía a la Aduana Nacional de Bolivia (ANB), a las Fuerzas Armadas (FFAA) y a la Policía Nacional. Los operativos de control están a cargo de varias instancias, puntualizó el director de la ANH.
Más de 200 personas procesadas
El sector maderero, el sector minero aurífero, el narcotráfico y el contrabando son los cuatro sectores que demandan mayores volúmenes de combustible para uso ilegal, denunció Gary Medrano. También ratificó que hay 220 personas procesadas por contrabando de carburantes.
