La amenaza de los panaderos de subir el precio del pan no tiene asidero técnico porque con los actuales costos mantienen un nivel de “ganancia interesante” y de hacerlo en solo 10 centavos tendrían una utilidad adicional mensual de 7.000 bolivianos, explicó la ministra de Desarrollo Productivo, Verónica Ramos. La subvención le representó al Estado 904 millones de bolivianos.
El Gobierno decidió ayer suspender la subvención a la harina entregada a los panificadores bajo el argumento de que ya no es necesario porque el costo de la harina llegó a 130 bolivianos y con una tendencia a la baja. La dirigencia del sector ve inminente el incremento del precio del pan debido a la fluctuación del precio de la materia prima.
Ramos aseguró que, a partir de la verificación de la hoja de costos en diferentes panaderías, los artesanos mantendrán ganancias tras la eliminación de la subvención, por lo que no hay –insistió- argumentos para plantear un incremento del precio del pan de batalla, que actualmente está en 0.40 centavos de boliviano.
“Si subiesen el precio del pan tendrían una utilidad muy grande, 7.000 bolivianos de utilidad que saldría del bolsillo de la población”, cuestionó en una entrevista con la estatal Patria Nueva, donde también aseguró que la Empresa de Apoyo a la Producción de Alimentos (Emapa) mantendrá la provisión de harina a los panificadores pero con precios de mercado.
El dirigente del sector Félix Quenta informó ayer de la convocatoria a una reunión de las nueve federaciones de panaderos para analizar el sábado, en El Alto, la situación tras la suspensión del subsidio y la posibilidad de un incremento del precio del pan desde el lunes.
La subvención fue puesta en marcha en 2011 ante el incremento del costo de la harina y la necesidad de congelar el precio de la unidad de pan de batalla. Desde entonces hasta la fecha el Estado destinó 904 millones de bolivianos a la iniciativa, “una fuerte subvención para garantizar precio justo”, explicó Ramos.
