La primera sentencia en el caso de corrupción por contratos irregulares en el área de comunicación de YPFB fue dictada ayer por la justicia en contra de Erika Rojas, dueña de la empresa Colibrí, a quien se condenó a dos años de cárcel.
La audiencia se realizó en el Juzgado 1° Anticorrupción y Violencia Familiar, informó el fiscal Róger Velásquez, quien detalló que para este caso se llevó adelante un juicio abreviado al que se acogió Rojas, tras haberse declarado culpable. La imputada por caso de corrupción en YPFB guardará detención preventiva en el Centro de Orientación Femenina de Obrajes (COF).
“Ella reconoció que ha entregado dineros en este caso a Alba Chirinos para beneficiarse con una contratación”, dijo.
