El presidente Luis Arce inauguró este jueves la XV Jornada Monetaria del Banco Central de Bolivia (BCB), que cuenta con una serie de expositores, y remarcó que la actual crisis en el mundo abre un nuevo escenario en la política monetaria y fiscal, con cambios, problemas y soluciones que deben ser debatidos más allá de las salidas ortodoxas. En ese marco, remarcó que la actual disyuntiva económica en el planeta es “inflación versus crecimiento”.
El Mandatario resaltó que se retome este espacio de discusión, que fue impulsado desde su época como ministro de Economía en el gobierno de Evo Morales. “Hoy vamos a volver a las Jornadas Monetarias, para discutir y reflexionar sobre la política monetaria, y en general temas económicos que preocupan a la ciudadanía, al pueblo boliviano y toda la sociedad”. Expresó que esta es otra muestra de que poco a poco el país normaliza sus actividades.
“Muy contentos de que poco a poco el país vaya normalizando sus actividades, el país poco a poco vaya perdiendo esa incertidumbre sobre el rumbo de la pandemia y la salud. Y a partir de un gobierno democrático elegido en las urnas, poco a poco las cosas van normalizándose y van volviendo a su curso normal. Y en esa normalidad hay temas que hay que discutirlos, sin duda alguna”, indicó en el evento que se lleva a cabo en el auditorio del ente emisor.
A modo de reflexión, Arce señaló que hay tres cambios clave que se están dando en la economía mundial, que deben ser tomados en cuenta a la hora de formular una política económica, y en particular una política monetaria. El primero, la disputa de bloques económicos por la hegemonía económica en el planeta. Por una parte, Estados Unidos y Europa, con indicadores negativos de tiempo atrás y que forman el viejo sistema capitalista.

El otro, el bloque de los “famosos BRICS” (Brasil, Rusia, India, China, Sudáfrica), que a la cabeza de China comienza a mostrar su poderío económico que se encontraba rezagado, indicó el Presidente. “Esta pugna de bloques, con uno que ya ha mostrado debilidades de mucho tiempo atrás, como el sistema capitalista muestra su decadencia y sus problemas, sus achaques del sistema, como decimos aquí; por el otro, emerge una nueva potencia con mucha más vigorosidad, con tecnología y con China que se ha convertido en la fábrica del mundo”.
El segundo cambio, complementó Arce, tiene que ver con el cuestionamiento al planteamiento del neoliberalismo sobre la globalización. “Desde (el expresidente estadounidense Donald) Trump se evidencia el cuestionamiento a las políticas de globalización, estamos entrando en el neoproteccionismo. Y han abandonado los principios de la globalización para comercio y libre mercado… Se nos hacía creer que con exportaciones se puede lograr crecimiento sostenido”.
Y como tercer tema a ser tomado en cuenta en la política monetaria, el Presidente apuntó a los efectos de la pandemia del coronavirus, no solamente económicos sino sociales. “Son tres elementos clave que son los que van a discutirse y que deben incorporarse en cualquier discusión” en política económica internacional, subrayó el Jefe del Estado.
Asimismo, Arce señaló que hay síntomas problemáticos ante este panorama. El primero tiene que ver con la inflación, “que es una enfermedad del sistema capitalista, junto al desempleo”. “Hoy en el mundo se ha generado una inflación no solo en materia de alimentos sino en materia de energía. Por lo tanto, la inflación subyacente de los países esta predominando y preocupa”, aseveró en el evento del Banco Central de Bolivia.
La recesión es otro de los efectos. “Ya se veía con la pandemia y se ha ahondado por efecto de la guerra (en Ucrania) en la economía mundial. Hay noticias buenas y malas, la buena es que no todos los países han tenido un ritmo de crecimiento homogéneo”. Y explicó que, por ejemplo, quienes importan alimentos están enfrentando más problemas, lo que no pasa en Bolivia, donde se impulsa la seguridad alimentaria; remarcó que su plan de industrialización con sustitución de importaciones apunta precisamente a no tener estas dificultades.
Criticó que la respuesta de otros países ha sido ortodoxa: elevar tasas de interés para reducir la inflación. “Eso no es gratuito. El costo es que se viene la recesión. Aquí estamos ante una disyuntiva en el planeta: inflación versus crecimiento. Si combatimos ortodoxamente la inflación se da la recesión, y la recesión provoca malestar social, y eso genera conflicto al interior de los países… En política económica no se puede beneficiar a todos… La toma de decisiones es importante”, complementó.
“La respuesta que se dé tiene que tener en cuenta estos cambios y que la política monetaria y fiscal cada vez tenga más contenido social, en vez de un simple contenido tecnócrata como manual de libro de economía. Nos estamos enfrentando a tiempos de cambio, en la concepción; hoy el FMI (Fondo Monetario Internacional) recomienda subvenciones, que cuando las aplicábamos en Bolivia eran fuertemente cuestionadas. Y con esa política tenemos una estabilidad económica muy envidiada por otros países. Aquí lo que define el resultado y éxito de políticas tiene que ver con el objetivo de a quién se quiere beneficiar y cómo”.
Y sostuvo que actualmente “cada vez más organismos internacionales se dan cuenta que lo más importante es el bienestar social. Son elementos que tienen que incorporarse en esta discusión. Antes era imposible, nos tildaban de dinosaurios a quienes decíamos que la política económica debe tener alto contenido social”.

