A pocas horas de terminar el 2022, el sábado pasado por la noche, el presidente Luis Arce emitió un mensaje a los bolivianos en el que destacó la estabilidad de la economía boliviana en todos sus sectores.
El mandatario valoró, además, la unidad del pueblo boliviano en torno a los diferentes problemas que se enfrentaron, lo que permitió al país salir adelante.
“Gracias a la unidad y trabajo del pueblo boliviano, este 2022 #Bolivia volvió a mostrarse fuerte y estable ante los ojos del mundo”, publicó en sus redes sociales el mandatario boliviano.
Arce destacó algunas de las cifras que dejó 2022, por ejemplo, las del sistema financiero, que muestran una alta solvencia.
“Las y los bolivianos confían en la moneda nacional; cerca del 86% de los ahorros y el 99% de los préstamos se encuentran en bolivianos”, escribió en sus redes.
Pero también destacó la liquidez que muestra el sistema financiero y que da fe de su solvencia.
“Gracias a una política monetaria soberana consolidamos la estabilidad financiera con liquidez de más de Bs 12.000 millones al 20 de diciembre”, escribió.
Para el Presidente también es importante el nivel de crecimiento que alcanzó la economía en 2022, con más de 4% hasta medio año y con buenas perspectivas hasta de diciembre.
Igualmente, se refirió a la inflación, que al penúltimo mes de la gestión pasada llegó al 3% y está completamente controlada. Pero, además, está entre las más bajas de todos los países del mundo.
Otro dato que sin duda marcará el año 2022 es el de las exportaciones, que como nunca en la historia del país, hasta octubre, alcanzó un récord histórico con $us 11.573 millones, dejando un saldo comercial positivo de $us 825 millones para Bolivia.
Se espera que hasta diciembre, las exportaciones marquen una cifra récord de 13.500 millones.
“Sigamos avanzando, sigamos creciendo, sigamos reconstruyendo nuestra Patria y sigamos sembrando esperanza”, indicó Luis Arce en sus redes sociales en su mensaje de fin de año.
La economía boliviana dejó estas y otras cifras positivas aún en un contexto mundial adverso, producto de la guerra entre Rusia y Ucrania que ha disparado la inflación a escala mundial.
Igualmente, en su afán de querer controlar esta inflación, muchos países han asumido medidas extremas, como el de cortar la inversión pública, bajar los gastos fiscales y devaluar sus monedas nacionales, entre otras.
Pero esto también tuvo un impacto negativo en las economías, esta vez por el lado del crecimiento y, ahora, ya se habla de una desaceleración de la economía mundial y hasta de una posible recesión, incluso en América Latina.
Hasta la fecha, Bolivia no tuvo necesidad de recurrir a ninguna de estas medidas extremas y las perspectivas para 2023 son también positivas. Las autoridades del sector económico aseguran que no habrá necesidad y atribuyen esta fortaleza boliviana al modelo económico social productivo y comunitario que se aplica.

