La estatal YPFB, a través de su Centro Nacional de Información Hidrocarburífera (CNIH), administra más de 228.000 piezas de muestras geológicas del sector hidrocarburífero, así como la documentación de actividades de exploración y explotación desde 1922.
De acuerdo con la información brindada por Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB), el CNIH administra la Litoteca Nacional y el Archivo Técnico. El primero es un repositorio patrimonial que administra y preserva más de 200.000 piezas pertenecientes a muestras de rocas. El segundo, facilita el acceso a la información resguardada del histórico hidrocarburífero de todo el país que consta de más de 28.000 unidades bibliográficas.
Según la página web del CNIH de YPFB, en Bolivia, la Litoteca es un depósito único donde se almacena la mayor cantidad de muestras geológicas del sector hidrocarburífero, obtenidas por YPFB y las empresas operadoras a lo largo de la historia petrolera del país con el objeto de preservarlas y mantenerlas en las mejores condiciones posibles para brindar un servicio de consulta y análisis a la industria petrolera nacional e internacional.
También explica que del Archivo Técnico acopia y custodia la documentación proveniente de las actividades de exploración y explotación del Upstream en Bolivia generada por YPFB, empresas subsidiarias y operadoras desde 1922, a la fecha; que están inventariados, catalogados y clasificados, para consulta.

COLECCIÓN.
La jefa de Unidad de la Litoteca Nacional, Natalia Liachenko, informó que en este espacio “no solo se resguarda, sino que se administra las colecciones científico patrimoniales con personal formado y altamente especializado en el área”.
Añadió que en la “actualidad”, este importante espacio está abierto para la consulta y también para la venta de información. “Los principales interesados son empresas operadoras y estudiantes e investigadores”, explicó.
De acuerdo con Liachenko, en su mayoría, los visitantes suelen ser estudiantes de grado, posgrado e investigadores, al igual que empresas operadoras en el país, que se interesan en esta ‘valiosa información’.
“Los fósiles y placas palinológicas son patrimonio nacional y científico, estos no se venden, hay que dejarlo muy claro, pero se tiene acceso a la consulta y revisión de los mismos. Respecto a los testigos y recortes, estos sí se venden a empresas operadoras, de acuerdo con la disponibilidad que tengamos”, dijo la responsable.
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La geóloga de profesión precisó que para conocer mejor el detalle de cada colección, en las instalaciones se albergan más de 1.000 testigos, que son cilindros de roca tomadas del pozo a una profundidad específica.
Por otro lado, están los 94.000 sobres de recortes de pozo, que son pequeños pedazos de roca, generados durante la perforación.
Una tercera colección es la de 67.000 fósiles, que son vestigios de seres que vivieron en el pasado y la colección de 40.000 placas palinológicas, que son láminas de vidrio con muestra de roca procesada.
“Este espacio alberga recortes y testigos, algunos de ellos datan de hace más de un siglo, con un importante valor científico patrimonial. Además, contamos con una catalogación de todas las muestras para su óptima organización”, precisó Liachenko.
La experta dijo también que entre las colecciones trasladadas a este espacio están las del Centro Tecnológico Petrolero, que fueron parte de YPFB y contaba con 10 laboratorios.
“También se recuperaron piezas de la Planta Separadora de Líquidos Río Grande. Desde 1997, todas las empresas operadoras entregan las muestras e información generada como resultado de operaciones y actividades en la industria petrolera”.
Disponen de una exposición de fósiles, donada por la extinta empresa canadiense Tesoro.

PATRIMONIO.
Por otra parte, está el Archivo Técnico del Centro Nacional de Información Hidrocarburífera (CNIH) de la petrolera estatal YPFB que facilita el acceso a la información histórica hidrocarburífera del país.
La información que guarda este lugar es un patrimonio histórico hidrocarburífero de todo el país y consta de más de 28.000 unidades bibliográficas y el acceso de esta información se da a través de softwares como ‘Ecofile’, ‘Petrel’, ‘Techlog’, ‘Studio’, ‘PDS’ y ‘ProSource’, entre otros.
“Estamos bien equipados. Contamos con los softwares y como primera base se ha iniciado con el sistema Ecofile, base de datos para cargar información en materia hidrocarburífera”, precisó Olga Jemio, profesional del Archivo Técnico Hidrocarburífero de YPFB.
Añadió que en el Archivo Técnico todo está codificado y resguardan los ejemplares físicos que datan desde 1920.
Y “gracias a la tecnología” están catalogados y se puede tener acceso digital a estos, afirmó.
“El primer documento sobre la industria petrolera en Bolivia data de 1922. Es información sobre la perforación del pozo Bermejo X1, hicimos un rescate documental dirigido por Luis Flores, director del CNIH, en abril del año pasado”.
Los softwares permiten la carga de sísmicas 2D y 3D para que geólogos vean esos planos en las pantallas de un computador. Las sísmicas son estudios para localizar y calcular el tamaño de las reservas de petróleo y gas.
“En ‘Ecofiale’ cargamos información digital al sistema y se puede visualizar para usuarios internos como externos. Durante este proceso, se consolidó el banco de datos hidrocarburíferos, que inició en 2016 y se implementó el banco de datos corporativo de YPFB, que usa los otros softwares inteligentes”.
Agregó que toda esta información sobre Bermejo X1 está guardada, conservada y fue generada por la Standard Oil Company of Bolivia, que en el siglo XX fue una empresa privada norteamericana dedicada a la comercialización de petróleo.
De acuerdo con Jemio, los reportes petroleros y de producción que se resguardan en el lugar deslumbran como un manuscrito en letra palmer de 1936.“Este patrimonio inédito tiene como autores a bolivianos. Uno de ellos, le pertenece a un geólogo que redacta el libro y puso sus conocimientos en este documento patrimonial. Todas las áreas están pintadas a colores. También tenemos atlas sísmicos, en español e inglés, que datan de 1940”, precisó la bibliotecóloga.
Estas copias únicas e inéditas son de interés de operadoras de Francia, España, EEUU, la India, Colombia, Argentina y Brasil, así como de investigadores independientes. “Hay muchas empresas interesadas en comprar información y tenemos un tarifario para la venta de copias”, precisó.
Para una correcta conservación, el Archivo Técnico cuenta con estantes móviles de materiales ignífugos lo que permite que, ante un posible siniestro con fuego, la documentación se conserve intacta.
Además, los espacios están equipados con más de nueve aires acondicionados para mantener la temperatura ambiente por debajo de los 20° C; estos están prendidos las 24 horas del día y así se evita el deterioro del papel y se los conserva.
Jemio afirmó que para acceder a esta información, los interesados pueden enviar una solicitud de consulta, dirigida a Enzo Michel, el vicepresidente de Administración de Contratos y Fiscalización de YPFB.

