Ya era lector de La Razón, cuando salió Escape. De la revista, “me llamaron la atención las diferentes zonas a las que viajan, las comunidades que muestran; así hemos podido conocer, mi esposa y familia, tantos lugares bellos”.
Sistor publica una revista en Cochabamba, Destinos, “cuánto no quisiéramos tener el alcance de Escape, una vitrina para conocer un pedacito más del país”.
El primer número llamó su atención porque “tenía notas sobre una zona arqueológica; yo había visitado una igual en Cochabamba y ni bien vi la notas, me dije ‘yo compro’. Ese ejemplar, que salió del 13 de mayo de 2001, “lo presté y no me lo devolvieron; desde entonces no presto nada”. Tuvo que viajar hasta La Paz para volver a tenerlo. Hoy, es su reliquia, “no me deshago de ella por nada”.
“El canillita, don Primo, debe traerme sagradamente el periódico, llueva o no, aunque se retrase el avión. Hubo ocasiones en las que no llegó y por eso me perdí varios números. Viajé a la feria 16 de Julio (El Alto) con una lista y los conseguí”.
Sistor tiene un deseo que confiesa ahora: “Me encantaría escribir para la revista”. Como lector, extraña ver más notas de turismo.
Él y su familia esperan el periódico cada domingo, “lo primero es ver la revista, me doy una hora para revisar Escape. Así es que encontré el anuncio sobre los coleccionistas; respondí, por si acaso, pero no imaginé que tendría la visita de ustedes”.






