Cine
Mi pasión de vida y trabajo. Gracias a Dios y a la familia, hago lo que me gusta y bien hecho. Mi abuelo, Manuel Guerra, comenzó en los años 30 con la sala Bolívar y en los 50, con el cine Avenida, ambas en La Paz. Mi padre Jorge Guerra siguió sus pasos; yo nací en los 70, cuando todavía se vivía el auge de los cines. Me identifico mucho con Cinema Paradiso, pues de niño me encantaba estar en la cabina del cine Avenida, en Miraflores. Mi papá comenzó, asimismo, con la distribución de películas y, como amateur, dirigió El embrujo de mi tierra. Todo ello influyó en mi decisión de estudiar algo relacionado con la imagen. En Chile me formé en Comunicación audiovisual y mi tesis fue un documental sobre la londra o nutria de río que está amenazada de extinción, aunque no en Bolivia. Más tarde, cuando creé una productora, le puse el nombre de Londra Films. En 2001, tras un encuentro con Rodrigo Bellot, comenzamos a hacer cine. Dependencia sexual es la primera obra que hicimos y en agosto se cumplirán diez años de su estreno. Hoy estoy abocado cien por ciento al cine. Trabajamos en la posproducción de Refugiados y ya está en desarrollo Unicornio, un corto también de Bellot.
Televisión
Necesaria, pero no imprescindible. Veo principalmente noticias y comedias.
Radio
Gran compañía. Gracias a internet, me gusta explorar radios de todo el mundo.
La red
Naturalmente, imprescindible herramienta de trabajo y conexión social en estos tiempos. Lo mejor: YouTube.
Música
Clásicos de los 60 y 70; pero a más diversa, mejor, aunque el ritmo y estilo según sea el momento. Música nacional: Atajo, Reverso y Animal de Ciudad. Contra: Aunque muchos lo consideran música, el reguetón es de lo poco que me repele escuchar en cualquier circunstancia.
Otras artes
Fotografía y teatro son mis segundas pasiones, quizás porque nutren al cine.
Comer
Comida boliviana y asiática.
Beber
Los jugos naturales le ganan a cualquier etiqueta.
Escapar
Al cine, aunque sea solo.
Comprar
Aburre, estresa.






