Videojuegos para la vida real
Son lo último en videojuegos. Algunos consisten en decidir entre dedicar tiempo a la pareja, tu hijo, o al trabajo. O en descubrir los secretos de padres y hermana rebuscando en sus cosas. Ya no basta con pegar tiros, salvar a la princesa o explorar el universo. Estos juegos independientes de reciente creación abren una puerta en la industria a un campo por explorar: la vida real. Esa es la premisa de un proyecto ideado por un reducido equipo liderado por Mata Haggis, profesor de narrativa en videojuegos de la Universidad de Breda (Holanda), según reporta El País. Haggis está convencido de que este tipo de entretenimiento abre un mercado nuevo. “Hay gente que cree que los videojuegos tienen que ser divertidos. No me parece mal y además es una opinión que cuenta con sólidos argumentos. Pero creo que ahora estamos viviendo una diversificación y expansión del medio. Es más, creo que los juegos realistas son el camino para encontrar un público aún mayor”. Lo mismo opina Kent Hudson, desarrollador de Orthogonal Games. En su juego, Dan Kaplan es un escritor que se marcha de vacaciones con su familia para tratar de sacudirse de un bloqueo creativo. Las elecciones tomadas condicionarán toda su vida. ¿Puede Dan avanzar en su trabajo, salvar la relación con su esposa y atender las necesidades de su hijo? “Hay una amplia audiencia para este tipo de juegos, hay mucha más gente que puede sentirse cercana a esto que a uno de disparos”, explica su creador.
Zeppelin y los dirigibles
Ferdinand von Zeppelin nació en Constanza, Alemania. A él se le atribuye la invención del globo dirigible que lleva su nombre. Con el grado de General de Caballería, Ferdinand sirvió para diferentes ejércitos incluidos el del imperio alemán y Prusia. En 1900 se probó el primer prototipo de su dirigible, que luego fue fabricado en serie para transporte comercial, aunque también fue utilizado como arma bélica durante la Primera Guerra Mundial. Von Zeppelin murió en 1917 y dos años después uno de sus zepelines atravesaría el océano Atlántico. En mayo de 1937 el dirigible Hindenburg de 248 metros de largo se incendió en Nueva York matando a varios de sus pasajeros y tripulación, lo que marcó el fin de la era de estas naves. Las quemaduras por flamazo como en el caso de este accidente pueden llegar a ser fatales y se presentan en nuestro medio más a menudo por garrafas de gas que explotan o se incendian. Por lo común estas lesiones asientan en rostro, manos y pecho; ante cualquier quemadura no se debe poner cremas o sustancias que solo empeoran el estado del paciente, se debe quitar la ropa, alejar a la víctima del fuego y evacuarla lo antes posible a un centro de urgencias. El tratamiento depende del grado de afectación y está en relación con la extensión de la misma y la profundidad, siendo desde solo enrojecimiento de la piel hasta la carbonización de algunas partes. A veces se trata la piel perdida con injertos. Dr. Anibal Romero Sandoval, Emergencias Hosp. Arco Iris






