La fusión de las raíces etno folklóricas de nuestros pueblos y la ansiada modernidad como país es lo que caracteriza a la marca que creó Isabel Álvarez en 2010.
Y es que en Folk se diseñan y elaboran bolsos, indumentaria, accesorios, joyería étnica y calzados con una propuesta slow fashion ya que todos los productos, y especialmente los bolsos, se hacen con conciencia de tiempo y de materiales.
“Por un lado, el aguayo (uno de los protagonistas de la marca) debe ser tratado para prolongar su vida y la vida de sus colores. Y por otro lado, el cuero requiere de un proceso de selección de área de corte, desbastado, pegado, martillado y ensamblado de piezas antes de llegar a la máquina, que implica solo el 20% de todo el armado del bolso”, dice la creadora de 33 años de edad.
Además los “folk”, —según nombra Isa, que es como todos conocen a la marca—, siempre tienen pequeños detalles, como bolsillos escondidos, piezas especiales o aplicaciones de tejido en lugares no convencionales que también implican un tiempo adicional. “Los materiales que utilizamos son durables y con un alto contenido de identidad cultural, como una transgresión a la política económica de lo fast (rápido) y de los uniformes de vestir impuestos por las microtendencias. Trabajamos con tejidos tradicionales y folklóricos bolivianos, y cuero de curtiembres nacionales”.
Con relación al nombre de la marca, ella cuenta que quería uno que represente el sentido étnico-contemporáneo de sus diseños y que se entienda independientemente del idioma. “Folk puede interpretarse como una abreviatura de folklórico, también se me vino a la mente ‘volkswagen’ o ‘el auto del pueblo’ y me gustó mucho el concepto. También me gustó ‘folks’ porque es un saludo más coloquial en inglés”. Isa no quería una marca exclusiva o elitista, buscaba más bien lograr una marca amigable, inspirada en los pueblos y hecha para las personas… y para ella, Folk engloba todo eso. Sus productos se venden en La Paz y Tarija, y fuera del país en Francia, Alemania, España y Estados Unidos. “Al ser una marca amigable, las personas no solo compran un Folk sino que te hacen parte de sus vidas. Siempre me llegan fotos de ellas con su Folk el día de su compromiso, su boda, su nuevo trabajo o un viaje”.






